El Getafe salvó la caída en su peor temporada
lunes 01 de junio de 2009, 17:41h
Actualizado: 02 de junio de 2009, 12:45h
El Getafe logró salvar su peor temporada, en la que por primera vez luchó por no descender hasta el último suspiro, y un año más, el sexto consecutivo, seguirá en Primera División mezclado entre los más poderosos del fútbol español.
En un año extraño y enrarecido por múltiples circunstancias, el gran triunfador del equipo ha sido uno de los que menos tiempo ha estado en sus filas. Miguel González, 'Míchel', ha sido la mejor noticia para las filas getafenses. El técnico madrileño cogió al equipo a cinco jornadas del final con el agua al cuello y consiguió salvarlo. El ex jugador del Real Madrid se ha colgado una medalla.
Antes, el Getafe era un equipo en caída libre. Comenzó su andadura en el presente curso con la contratación de Víctor Muñoz para dirigir a la escuadra presidida por Ángel Torres, un fichaje que no cayó bien entre la afición. Casi desde el minuto uno, el Coliseum Alfonso Pérez se situó en contra de su entrenador. Sin llegar a la jornada diez, y pese a que los resultados no eran malos, la afición madrileña comenzó con un cántico que se convirtió en un clásico durante casi toda la temporada. El "Víctor vete ya" se escuchaba casi cada jornada en el estadio del Getafe.
Pese a las críticas, Víctor nunca colocó al Getafe en puestos de descenso. Tuvo que lidiar con un vestuario que poco a poco fue enturbiándose. Al contrario de otros años, los veteranos dejaron de tener voz sobre el campo. Ahí, tal vez Víctor tuvo poca mano izquierda. Además, otros jugadores, lejos de su nivel esperado, crearon algún problema innecesario.
El 'caso Guerrón'
El principal protagonista de éstos fue el ecuatoriano Joffre Guerrón, que llegó al club con el premio de mejor jugador de la Copa Libertadores bajo el brazo. El fichaje de relumbrón del Getafe aterrizó en España con mal pie. En la pretemporada tuvo un roce con Roberto Soldado. Poco después, ante el Espanyol, en un calentamiento casi llega a las manos con Lucas Licht. Después, tuvo un "pique" verbal con Fabio Celestini y otro con Mario Cotelo.
Al final, el ecuatoriano poco a poco dejó de tener presencia sobre el césped y después, ni las tuvo en las convocatorias. Pero no fue él el único con un rendimiento bajo. En general, la mayoría de los jugadores no dieron el nivel que demostraron en años anteriores. Excepciones como Roberto Soldado, con trece goles, Esteban Granero, con un buen final de temporada, o Cosmin Contra y David Belenguer, aportando veteranía y lucha, fueron las alegrías de la plantilla.
Despedida del 'Pato'
Otro tipo de situaciones esperpénticas contribuyeron a crear un ambiente poco propicio para la estabilidad deportiva del club. La salida de Roberto "Pato" Abbondanzieri, que volvió a Boca Juniors antes de llegar a la mitad del curso, culminó tras un cruce de declaraciones innecesarias entre el presidente Ángel Torres y el argentino. La polémica concluyó con un beso público (y extravagante) de perdón de Torres y con el pase a Boca del veterano guardameta.
Desde su salida el problema se trasladó a la portería, inestable con Jacobo, Stojkovic y Ustari. Al final, el último se llevó el gato al agua y se ha hecho con el puesto de titular. El serbio comenzó bien y acabó mal, con dos errores clamorosos ante Villarreal y Mallorca. Jacobo cumplió pero no convenció. Con Ustari parece que puede haber futuro.
Con todas esas circunstancias y con algún detalle de mala suerte (múltiples penaltis decisivos fallados y errores absurdos como la "Panenkada" de Casquero ante el Real Madrid), Víctor Muñoz fue destituido a falta de cinco jornadas de la conclusión de la Liga y al borde del descenso. Míchel se hizo cargo, perdió un partido y logró 8 puntos de quince. Salvó al Getafe, que un año más, el sexto, seguirá entre los poderosos.