Blanco avanzó que durante el próximo mes de julio mantendrá reuniones con representantes de los sectores de la construcción y financiero con el fin de "concretar" el plan, "que será presentado antes de fin de año" y, según avanzó, encajará con el nuevo modelo económico que pretende impulsar el Gobierno.
Este programa de inversión extraordinaria se plantea con un importe de unos 15.000 millones de euros, según insistió el ministro, si bien la patronal constructora estima que debería ascender a 30.000 millones.
Esta inversión adicional se ejecutará en el conjunto de la Legislatura y se sumará a la inversión presupuestaria de Fomento, que Blanco se ha comprometido a mantener en unos 11.800 millones de euros de media anual, y al plan de aceleración de obras ya adjudicadas puesto en marcha por el Ministerio.
Situación de crisis
"En una situación de crisis como la que vivimos, en la que el Estado obtiene menos ingresos para afrontar las inversiones que requiere el país, necesitamos una estrategia de financiación diversificada y, por ello, debemos avanzar en mecanismos de colaboración público privada para la construcción, explotación y mantenimiento de nuestras infraestructuras", declaró.
Durante su intervención en la Comisión General de Comunidades Autónomas del Senado, Blanco consideró también necesario conseguir "entre todos" que el sector de la construcción "se reactive". "Porque la crisis de este sector ha tenido mucho que ver con la destrucción de empleo que hemos sufrido", argumentó.
En este punto, Blanco consideró que esta reactivación no debe impedir que el sector de la construcción "se refunda sobre nuevas bases y se redimensione". En su opinión, la construcción debe reactivarse, "no para volver a ser el epicentro y motor principal de la economía, pero sí para ser un sector importante de la economía, capaz de posibilitar un desarrollo armónico y sostenible de todo tipo de infraestructuras y, a la vez, de crear empleo".