La salida de Bozidar Maljkovic y de más de media plantilla presentaba la temporada 2006-2007 como otra nueva campaña de transición. Un año para ajustar piezas y con el objetivo máximo de pelear por la ACB y alcanzar una plaza en la Euroliga. La plantilla y los recursos no daban para más ilusiones y la figura del entrenador interino tampoco invitaba al optimismo.
Pero todo ha sido muy diferente a lo esperado. Joan Plaza se ha revelado como un extraordinario entrenador, capaz de sacar el máximo rendimiento a cualquier jugador que pase por sus manos. Las lesiones de Ratko Varda y Venson Hamilton mermaron muchísimo la capacidad interior madridista, aunque el club, a la vista del excelente arranque de temporada, decidió por apostar por el hermano pequeño del club.
La apuesta salió bien. Líderes de la ACB, finalistas de la Copa del Rey y campeones de la ULEB. Un título quizás menor, insignificante ante la grandeza del palmarés blanco a nivel europeo a lo largo de la historia pero un título al fin y al cabo y que, además, viene con el añadido de una plaza en la próxima Euroliga bajo el brazo.