Dicen que a veces la justicia llega demasiado tarde. En el caso que ahora paso a relatarles nunca llegó y ahora, once años después de su muerte en una cárcel de Texas, su nombre ha quedado por fin limpio de toda mancha. Tenía 26 años cuando Timothy Cole, con toda la vida por delante, fue condenado en 1986 a un cuarto de siglo entre rejas por la violación de una compañera de la universidad de Lubbok que en realidad nunca cometió.
Defendió su inocencia durante el juicio pero ni el jurado ni el juez le creyeron. Defendió su inocencia desde prisión. Defendió su inocencia cuando le ofrecieron la condicional a cambio de que confesara el crimen. Nadie creyó su versión. Los años fueron pasando y su vida se fue consumiendo por culpa de sus problemas de asma. Tim tenía 39 años cuando sus problemas de corazón agravados por el asma acabaron con su vida el 2 de diciembre de 1999.
Tuvieron que pasar otros diez años para que Cole fuera exonerado de los cargos, una decisión adoptada la semana pasada por el gobernador del estado, Rick Perry. Para el reo ya era demasiado tarde. Para su familia un alivio haber logrado que se conociera toda la verdad veinticinco años después de ocurridos los hechos. Una decisión justa e histórica al mismo tiempo, porque por primer vez Texas pedía disculpas a título póstumo a un condenado erróneamente.
Los Cole recibieron hace tres años una carta que volvió a abrir viejas heridas. En esa misiva un preso de la misma cárcel confesaba que era él quien violó a Michelle Mallin, la joven que un día después de que ocurrieran los hechos identificó erróneamente a Tim Cole como autor de la ataque. Con la confesión en la mano, la familia pidió a las autoridades que se practicaran las pruebas de ADN, y los resultados no dejaban lugar para las dudas. Jerry Johnson era culpable. Tim Cole inocente.
La familia Cole asegura no guardar ningún rancor hacia Michelle Mallin, que hoy tiene 44 años y que la semana pasada se encontró por primera vez frente a frente a la persona que la violó 25 años atrás. “No tenías derecho a hacerme lo que me hiciste”. Y sobre la identificación errónea añadió. “Estaba segura de que era él. Realmente pensé que era él”. Ruby Session, la madre de Tim, pudo dirigirle unas palabras. “Mi hijo nunca tendrá oportunidad de tener hijos pero quiero que sepas que era un buen chico”.
Ella aseguró sentirse “traumatizada” por lo ocurrido y se mostró dispuesta a colaborar en todo lo que sea necesario para limpiar el expediente de Tim Cole. Por su parte, Johnson aprovechó su turno de palabra para pedir disculpas y de paso recordar que durante años intentó confesar a las autoridades que él era el responsable de la violación de Lubbock. Un periódico local asegura que cuando descubrió que Cole había fallecido en prisión unos años antes “lloró” y se sintió “doblemente culpable”.