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General Motors (GM) anunció ayer que ha terminado de devolver los 8.400 millones de dólares (unos 6.315 millones de euros) que recibió como préstamo de los Gobiernos de EE UU y Canadá el pasado año para evitar que la compañía tuviese que declararse en bancarrota. Esta devolución, según resaltó ayer el presidente y consejero delegado de la compañía, Ed Whitacre, se ha producido cinco años antes del plazo fijado.
En este último pago de 5.800 millones de dólares (4.360 millones de euros), 4.700 millones de dólares (3.534 millones de euros) corresponden al Tesoro estadounidense y los 1.100 millones de dólares restantes (827 millones de euros) al Departamento de Desarrollo de Exportaciones de Canadá.
"General Motors ha sido capaz de devolver el dinero a los contribuyentes en su totalidad, con intereses y antes de lo previsto", sentenció Whitacre. Sin embargo, Washington aún tiene presencia en la compañía. De hecho, es su principal accionista, con un 61% del capital, después de que el pasado año entregase otros 43.000 millones de dólares (32.148 millones de euros) a GM a cambio de un 61% de su accionariado.
El Gobierno canadiense y el de la provincia de Ontario, prestaron a GM 1.400 millones de dólares (1.046 millones de euros) y entregaron unos 10.000 millones de dólares por una participación aproximada del 12% de la empresa. Esta fuerte presencia en el capital de la empresa, de hecho, ha sido precisamente lo que ha permitido a la compañía devolver de forma tan rápida los préstamos.
Activos tóxicos
No en vano, GM ha podido desprenderse con mayor facilidad de los activos que perjudicaban su negocio, como las marcas Pontiac o Saturn, entre otros.
Ayer, Whitacre aseguró no obstante que la capacidad para devolver los créditos prueba que la estrategia de la empresa funciona y que GM está "en el camino correcto". "También es un primer paso que permitirá a nuestros accionistas reducir su participación", añadió.