El cardenal arzobispo barcelonés, Lluís Martínez Sistach, dice que la ciudad, el Estado y todo el mundo "tienen una deuda de gratitud" con Samaranch
Los restos de Samaranch han sido trasladados desde el Palau de la Generalitat -donde este mediodía se ha instalado la capilla ardiente- por las calles del Bisbe y de Santa Llúcia, en manos de un grupo de deportistas que han querido rendir homenaje así a quien fue presidente del COI y uno de los artífices de los Juegos Olímpicos de Barcelona'92. En su entrada en la Catedral, las campanas han tocado a muertos.
Entre los deportistas que han llevado el féretro -con una bandera olímpica encima- estaban el tenista Rafael Nadal; la nadadora Gemma Mengual; el presidente del Joventut de Badalona, Jordi Villacampa; el exjugador de waterpolo Manel Estiarte y responsable de Relaciones Externas del Futbol Club Barcelona de la sección de balonmano del club, David Barrufet, entre otros. Inmediatamente después seguía la comitiva a la familia más próxima en Samaranch, encabezada por sus hijos y su pareja.
Unos minutos antes de la entrada de los restos de Samaranch, han entrado en la Catedral los reyes Juan Carlos y Sofía, acompañados de las Infantas Elena y Cristina; el cardenal Sistach; el presidente de la Generalitat, José Montilla; y los ministros de Defensa, Carme Chacón, y Trabajo e Inmigración, Celestino Corbacho. En la comitiva, que abrían un mosso d'esquadra y un guardia urbano vestidos de gala, también había deportistas como la tenista Arantxa Sánchez Vicario, y los exjugadores de balonmano Enric Masip y Xavier O'Callaghan.
En las primeras filas de la Catedral se ha podido ver una nutrida representación de la clase política, como el vicepresidente del Gobierno catalán, Josep-Lluís Carod-Rovira; el presidente de CiU, Artur Mas; el secretario general de la misma formación, Josep Antoni Duran i Lleida; la portavoz del PP al Congreso, Soraya Sáenz de Santamaría; el ex presidente de la Generalitat Jordi Pujol; el alcalde de Barcelona, Jordi Hereu; el presidente de Aragón, Marcelino Iglesias; o el secretario de Estado para el Deporte, Jaime Lissavetzky.
También han estado presentes el presidente del COI, Jacques Rogge; el príncipe Alberto de Mónaco; el presidente del FC Barcelona, Joan Laporta y su homólogo del RCD Español, Daniel Sánchez Llibre; así como representantes del mundo económico, como el presidente de la Caixa, Isidre Fainé; el presidente de la Cámara de Comercio de Barcelona, Miquel Valls; y el presidente de Spanair, Ferran Soriano. DFel ámbito de la comunicación han acudido, entre otros, el locutor José María García y la presentadora Mercedes Milá. Del mismo modo, han asistido representantes de cuerpos diplomáticos, miembros de la cúpula militantes y mandos de cuerpos de seguridad,
En su homilía, el cardenal arzobispo ha elogiado la figura de Samaranch y ha dicho que "Barcelona, todo el resto del Estado y muchos países del mundo" tienen "una especial deuda de gratitud' hacia él. Sistach ha destacado sobre todo la vertiente deportiva de Samaranch, que "intuyó como nadie la función del deporte en la sociedad moderna y lo promovió tanto a nivel básico y local como a nivel mundial". También ha destacado su impulso del olimpismo en los países menos desarrollados.
Martínez Sistach ha despedido a un "verdadero barcelonés y catalán universal" de quien ha querido rememorar el esfuerzo y dedicación al deporte, en una "carrera de obstáculos". Fruto de estos esfuerzos merecieron "él y su país numerosos trofeos", y ahora "ha llegado a la meta en la carrera de esta vida". Por eso, Sistach ha rogado que "el juez justo de la carrera de su vida no lo haya descalificado, sino que le conceda la corona incorruptible, el premio de la vida eterna, el galardón de estar con el Señor". Sistach ha acabado su intervención con unos versos del Virolai.
Al final del funeral ha tomado la palabra el hijo del difunto, Joan Antoni Samaranch Salisachs, que ha destacado que con la jornada de este jueves se ha demostrado que su padre, además de ser una "figura institucional", también ha sido "una figura personal, popular, de los ciudadanos". También ha agradecido la presencia de las autoridades y de los deportistas que han llevado el féretro hasta la Catedral, a los que ha calificado de "leyendas de nuestra historia, que nos han hecho vibrar, sufrir y tener grandes alegrías".
Samaranch Salisachs ha añadido que lo que han hecho estos deportistas "da la verdadera dimensión de lo que fue la obra" de su padre. "Creo que ahora nos toca a nosotros, a todos nosotros, los que estamos aquí, dentro de y fuera del templo, utilizar este legado y convertirlo en una fuerza del bien", ha concluido.
Durante la misa, el cardenal ha leído un mensaje del secretario de Estado del Vaticano, Tarcisio Bertone, mostrando la solidaridad de la Santa Sede con la familia. Los asistentes al funeral -que ha sido bilingüe- han recibido un recordatorio que recogía la frase de Sant Agustín, 'Yo muero, pero mi estima no muere; os amaré en el cielo como os he amado en la tierra".
El funeral se ha cerrado con el Virolai. Los mismos deportistas han sido los encargados de cargar el féretro. Los restos de Saramanch, acompañados por su familia, han salido de la Catedral entre aplausos de los asistentes.