viernes 21 de mayo de 2010, 19:18h
A muchos ecuatorianos aún les suena en la memoria nombres tristemente célebres como “Chamburo” en el Guayaquil de los años 50, Macario Briones en Manabí de los años 70 y 80, y decenas de alias que salieron a la luz pública por crímenes “a destajo”, como se los denominaba en el argot popular.
La diferencia entre ayer y hoy es que los asesinatos de este tipo, en su mayoría, ya no nos llegan de las cadenas internacionales de noticias originadas principalmente en Colombia.
Desgraciadamente esta práctica delictiva se ha incrementado en el país, con la apertura de nuestra frontera norte, pero hay muchos ecuatorianos sospechosos de cometer el mismo delito.
Actualmente, por reacción, las autoridades se han enfocado en el control y circulación de motocicletas. Casi un ciento de motos que no tenían los documentos en regla ha sido retirado por la Comisión de Tránsito del Guayas en los dos primeros días de la medida.
También piensan en la aplicación de un horario límite de circulación a las motos y cada conductor deberá ponerse un chaleco reflectivo con el número de su matrícula en la espalda. Pero son medidas que se aplicarán en los próximos meses.
La ciudadanía se pregunta cuántos muertos más serán necesarios para que esta situación cambie. Que la Función Judicial ejerza justicia y la acción policial vea sus esfuerzos plasmados.
Otra acción apremiante es la planteada por la Policía Nacional para penalizar el sicariato, que actualmente no está contemplado en el código penal, con sanciones enérgicas, incluso a menores de edad dedicados a esta actividad criminal.
Acciones urgentes reclama la ciudadanía y en conjunto para frenar este fenómeno social.