El debate migratorio sigue candente en Estados Unidos. Varios legisladores republicanos quieren llevar al Capitolio una propuesta de ley para impedir que los hijos de inmigrantes sin papeles nacidos en territorio estadounidense obtengan la nacionalidad estadounidense, un derecho que está recogido en la 14 enmienda de la Constitución.
Ya hay algunos estados fronterizos como Arizona o Texas donde se quieren negar los certificados de nacimiento que acreditan la nacionalidad estadounidense a los recién nacidos de padres que estén en Estados Unidos en situación irregular. Dos de los congresistas que patrocinan el proyecto son Randy Terrill y Leo Berman.
Dicen, entre otras muchas cosas, que de seguir aplicando esa enmienda podría llegar a producirse en el futuro el absurdo de que los hijos de milicianos invasores obtuvieran la nacionalidad estadounidense si nacieran en este país. Y apoyan su campaña con cifras que aseguran que al año nacen unos 350.000 niños y niñas de padres en situación ilegal.
Otra vuelta de tuerca más que pone de manifiesto lo caldeado que está el ambiente después de que el estado de Arizona aprobara hace unas semanas una ley local que criminaliza a los inmigrantes y que ha despertado todo tipo de críticas de los colectivos que defienden a los inmigrantes. Para los próximos días se han convocado otra vez manifestaciones para condenar la nueva legislación.
En Estados Unidos, a diferencia de otros países como España, el derecho de ciudadanía se obtiene tanto por lazos de sangre --que al menos uno de los dos progenitores sea estadounidense-- como por el simple hecho de haber nacido en territorio estadounidense.