Los altos cargos marcados no olvidan
miércoles 27 de octubre de 2010, 22:51h
Última actualización: lunes 07 de febrero de 2011, 13:40h
Quizá lo que no muchos saben es que en la Junta hay decisiones que marcan un antes y un después. Los lectores recordarán que hace unos meses nuestro país sufría la fiebre de la supresión de altos cargos para ahorrar gastos. El Consejo de Ministros decidía el recorte de más de una treintena de cargos de la Administración y las Comunidades Autónomas tomaban nota.
En nuestra región hubo voces que instaron al Gobierno autonómico a reducir el número de altos cargos, pero no llegó la respuesta. Se dejó caer que la potestad de formar Gobierno era exclusiva del presidente de la Junta y era Juan Vicente Herrera el que tenía la última palabra.
Pero como nobleza obliga, el que manda pidió a sus consejeros que elaboraran una relación con los posibles directores generales de los que se podría prescindir sin que pasara nada. El asunto provocó resistencias y surgieron muchas tensiones generadas entre los propios afectados, aunque la mayoría de los consejeros estaban convencidos de que el ajuste era necesario y que un adelgazamiento en la administración regional no iba a paralizarla más.
Se elaboraron las listas y se dejaron encima de la mesa del presidente. Y allí están. Ha corrido el tiempo y no ha pasado nada, pero los altos cargos señalados como prescindibles no perdonan a sus consejeros el mal trago que les hicieron pasar y la indignidad de que fueron objeto. Es más, hay directoras generales adictas a los ansiolíticos y día a día aumenta el absentismo laboral entre los cargos políticos.