Sondeos: de la sorpresa a la confirmación
lunes 20 de diciembre de 2010, 17:05h
Actualizado: 24 de diciembre de 2010, 17:15h
La tendencia se ha confirmado. Hace ahora un año surgió la primera encuesta que daba ganador al PP en Andalucía. Un poco después, el 15 de enero de 2010. el Instituto de Estudios Sociales Avanzados (IESA), un organismo dependiente de la Junta de Andalucía y cercano al PSOE (no en vano fue dirigido por, Manuel Pérez Yruela, el ex portavoz del Gobierno andaluz en la última etapa de Chaves), hacía público un sondeo que daba como vencedor al PP-A, aunque con una raquítica diferencia sobre el PSOE andaluz de tan solo 1,6 puntos. Este "barómetro oficialista", que por primera vez en toda la historia reciente de Andalucía, daba al partido liderado por Javier Arenas como vencedor de unos comicios autonómicos, provocó la sorpresa no sólo en las filas socialistas sino hasta en San Fernando, sede regional del PP-A. Nadie acababa de creérselo y pensaban que se trataba de una estrategia meditada de los asesores de Chaves y Griñán para romper una tendencia al desencanto que iba calando demasiado deprisa en la sociedad andaluza. Cada parado más eran varios votos menos y una decena de personas que abominaban de la Junta y del PSOE, y el número de parados, a finales de 2009 se acercaba peligrosamente al millón. Si a todo ello unimos la falta de liderazgo dentro del propio partido socialista andaluz por parte de Griñán y de su nueva Ejecutiva cuestionada por la vieja guardia del socialismo que ha sido marginada, el caldo del cultivo para el fracaso electoral del 2012 está más que servido.
Ahora, un año después, las cosas no sólo no han mejorado, sino que han empeorado y mucho. Ya las "personas en busca de empleo" (como le gusta llamar a los parados Pepe Griñán y sus consejeros/as) superan con creces el millón; la crisis ha puesto en pie de guerra a los autónomos y a los funcionarios y las Administración andaluza sigue sumida en una especie de sueño, un letargo que está conduciendo a esta comunidad al desastre más absoluto. No es de extrañar que este "barómetro de 2010 del IESA" haya aumentado la ventaja del PP al PSOE de 1,6 a 9,1 puntos en menos de un año. Con ese 46,8 por ciento que le adjudican el PP, el partido que lidera Javier Arenas no sólo ganaría de largo las elecciones autonómicas sino que, tal y como reconoce el propio director del IESA, Eduardo Moyano, rozaría la mayoría absoluta, independiéntemente de los resultados que alcance Izquieda Unida, a cuyo líder, Diego Valderas, le ha faltado tiempo para ofrecerse a Pepe Griñán como apoyo de gobierno. Desde hace un año se han publicado en torno a una docena de encuestas. Todas daban como ganador al PP andaluz, alguna por mayoría absoluta. De momento, la tendencia es imparable y hasta la Junta lo reconoce a través del IESA. En el PSOE ponen la excusa de la crisis. Pero todo indica que no sólo es la crisis. Hay algo más que tiene a los andaluces hasta la mismísima coronilla.
Y es que más que las cifras de estos sondeos, un 46,8% para el PP, un 37,7% para el PSOE, un 8,2% àra IULV-CA, un 2,9% para el PA y un 1,9% para UPyD de Rosa Díez, lo que sí da una idea de que el cambio de Gobierno es posible es que cerca del setenta por ciento de los andaluces, casi tres de cada cuatro, creee "deseable" un cambio de Gobierno. Y es que, creámoslo o no, es cierto que existe un verdadero hartazgo tras más de treinta años ininterrumpidos de ejecutivos socialistas y de políticas de clientelismo. Asímismo, el 48,3% de los andaluces desaprueba la labor que está realizando la Junta de Andalucía y un 40,4 la de su presidente, José Antonio Griñán. Son datos que ponen de manifiesto que lo que hasta hace un año parecía una quimera, que el PP ganase en el principal granero del voto socialista, parece cada día que pasa más probable.
De todas formas, si yo fuese Arenas me guardaría mucho de echar las campanas al vuelo, Quedan aun más de dos años para las elecciones (a no ser que Zapatero las adelante y Griñán haga los propio) y es casi seguro que el PSOE, con Rubalcaba al frente tiene aún algunos ases en la manga para recuperar esa credibilidad perdida en los últimos años. Una credibilidad que, en Andalucía, pasa como ocurre en Madrid, por cambiar al actual candidato. La pena es que aquí abajo no contamos, ni por asomo, con un Rubalcaba que pueda enderezar algo el perdido rumbo de Griñán. Ni siquiera acudiendo a la vieja guardia de los Guerra, Chaves o Zarrías. Aunque alguno de ellos estaría tentado a intentarlo..