Esta es la versión de la esposa de éste, Shilpi Begum, que denunció el caso ante las autoridades. Sin embargo, los medios locales aseguran que el hombre violó a la menor y sus gritos y llantos alertaron a Begum, que comenzó a golpearla.
Las autoridades prefirieron ignorar esta última versión y optaron por acudir a la ley religiosa y a un tribunal constituido por los miembros más ancianos de la comunidad a la que pertenecía la joven. Estos decidieron que tanto la joven como su primo debían ser castigados con 100 azotes, que son los que finalmente llevaron a Mosammet hasta la muerte.