Casi todo el pescado vendido
jueves 07 de julio de 2011, 22:02h
Actualizado: 07/08/2011 00:10h
Se acabó el suspense sobre la suerte o desgracia del centenar largo de altos cargos que hasta hace una semana integraban el organigrama del gobierno Herrera. Los 105 de antes han quedado reducidos a 80, lo que supone un recorte del 24 por ciento, lejos del 33 que preconizaba El Topillo, pero por encima del 20 anunciado por el propio presidente de la Junta.
Y se resolvió el morbo en torno a la continuidad de algunos ilustres. Finalmente ha habido dos antiguos viceconsejeros que no se han resistido a bajarse del tren y han aceptado una dirección general. Además de José Manuel Jiménez Blázquez, al que nos referíamos ayer, también ha bajado de escalón Fernando Sánchez Pascuala, el antiguo número dos de la Consejería de Educación. Así pues, de los siete viceconsejeros anteriores, tan solo dos, Ignacio Ariznavarreta y Alberto Gutiérrez, se han ido a casa (el segundo de ellos de momento, ya que nadie cree que vaya a descolgarse de la política).
La criba ha dejado fuera del paraíso casi por completo a los equipos de las Consejerías desaparecidas. De la de Administración Autonómica no se ha recolocado absolutamente nadie y de la de Justicia e Interior tan solo sobreviven Luismi González Gago, repescado por De Santiago-Juárez como director general de Administración Local, y el director general de Protección Civil, Luis Áznar, acogido (cree El Topillo que con ningún entusiasmo) por Antonio Silván.
Tampoco se ha andado por las ramas la nueva consejera de Familia, Milagros Marcos, que ha prescindido con toda tranquilidad de dos de los directores generales que forman parte, como ella misma, del equipo de su antecesor. Y no le ha ido mucho a la zaga la titular de Cultura, Alicia García, quien, si bien ha mantenido al mismo secretario general, ha agradecido los servicios prestados a tres de los cuatro anteriores directores generales, entre ellos al de Deportes, Miguel Ignacio González, quien por cierto era otro de los que ha gozado durante años de la prebenda del coche oficial para desplazarse diariamente desde su domicilio en Salamanca al despacho oficial en Valladolid.
A falta de cubrir la dirección general de Telecomunicaciones, el pescado ha quedado vendido. Falta no obstante por ver en qué queda la eterna promesa del presidente Herrera de pasar por el cedazo las empresas y fundaciones dependientes de la Junta, que, curiosamente, hasta ahora servían en ocasiones de retiro dorado de algunos ex altos cargos de determinadas Consejerías. Estaremos al tanto.