Análisis de las dos comparecencias más difíciles para el 'popular'
Camps, el 'mismo' discurso dos años y medio después
domingo 24 de julio de 2011, 17:41h
Actualizado: 26 de julio de 2011, 13:12h
En todo el embrollo del caso de los trajes, que para algunos es una operación contra Francisco Camps y para otros es la punta del iceberg de una trama oscura, hay dos momentos álgidos. Después de dos años y medio, hay dos discursos de Camps que marcan el inicio y el final de una etapa marcada por el ruido político y sus repercusiones judiciales. Alberto Fabra, el sucesor, ya ha dicho que el paso atrás dado por Camps supondrá un "paréntesis" en su trayectoria pública. El tiempo dirá si el dirigente valenciano que más apoyos ha cosechado en la historia de la democracia puede volver a la primera línea con una sentencia absolutoria.
El 19 de febrero de 2009 y el 20 de julio de 2011 son dos momentos claves. La primera fecha corresponde al día en el que El País informaba de que la Fiscalía "implicaba" a Camps. El presidente valenciano no había recibido ninguna comunicación judicial pero el medio de Prisa adelantaba la noticia. La segunda fecha será todavía más histórica. Es el día, el miércoles pasado, en el que el jefe del Consell anuncia su dimisión. Cinco días después de conocer que el juez José Flors ha abierto juicio, el dirigente valenciano decidía defenderse sin estar al frente de la Generalitat. Sólo dos meses después de haber revalidado su mayoría absoluta.
Escenagrofía
En la escenografía de los dos momentos hay mucho de similar. Las dos comparecencias se producen en el Palau de la Generalitat, aunque en ubicaciones distintas. Camps está arropado por su Consell y por, su gran defensora, Rita Barberá, mientras pronuncia una declaración institucional. En ninguna de las intervenciones 'hay tiempo' para las preguntas de los periodistas. La novedad llega en la última comparecencia. Hay un enviado de Génova y amigo de Camps: Federico Trillo.
"Inocencia"
El contenido de los dos discursos del presidente tienen la misma sustancia: la defensa de su "inocencia". En febrero de 2009 comenzaba a primera hora del día -justo antes de un pleno en Les Corts- proclamando que "desmentía de plano" todas las informaciones sobre supuestos "sobornos" que apuntaba El País. En este caso, leía las frases. En julio de 2011, arrancaba su comparecencia -sin discurso en las manos- defendiendo que era "completamente inocente de las barbaridades" que se han dicho sobre su persona.
Referencias al PP
Las referencias a su partido también son constantes. En 2009 denunciaba que parecía que había un "proceso abierto contra todo el PP". En 2011 presentaba su renuncia como un "sacrificio personal" para que el partido de Mariano Rajoy gobierne en España.
Trayectoria:
Desde el primer momento, Camps quedó tocado porque las acusaciones sobre presunta corrupción manchaban ante la opinión pública una trayectoria impoluta. En ambos discursos hace referencia a su carrera como político. En la primera, habla de sus 20 años dedicado a la vida pública. En la segunda, remarca su militancia durante 30 años en el PP.
Campaña contra su liderazgo:
En las dos intervenciones hay una denuncia realizada por Camps. Piensa que el proceso abierto tiene que ver con una cuestión política para desprestigiar el proyecto que representa y las victorias abrumadoras del PP en la Comunitat. En 2009 advertía que una encuesta pronosticaba que "la distancia entre el PP y el PSOE sería todavía superior a la de las últimas elecciones autonómicas". A lo que añadía: "Esta debe ser mi culpa". Dos años y medio después, en su última intervención, Camps denunciaba las "infamias" por el "solo hecho de no poder ganarnos en las urnas nunca"
Sistema y objetivos
El febrero de 2009, el presidente valenciano denunciaba un "extraño proceso de secreto de sumario y de filtraciones interesadas". Antes ya había denunciado que "desde el primer momento se ha buscado la división del partido, la incertidumbre y el ataque entre nosotros. No lo han conseguido". También temía que se pretendiera, con su implicación judicial, la "desafección" de militantes y simpatizantes y "no lo han conseguido".
La frase "no la han conseguido" se repite, casi literalmente, en la despedida de Camps como máxima autoridad de la Comunitat. "No voy a ser ese obstáculo. No lo van a conseguir, porque España necesita de un gran líder, España necesita de un gran proyecto político, y los que durante este tiempo han pretendido convertir en un pequeño obstáculo esta gran mentira se quedan sin nada. Hoy pierden para siempre los del sistema brutal", afirmó en referencia a su discurso sobre la intenciones de sus 'adversarios'.
Reacción
Tras la intervención de 2009, el presidente del PP, Mariano Rajoy, definía a Camps como un presidente "honrado" que estaba en un estado de "indefensión". Después de dimitir, Rajoy elogió el gesto del presidente valenciano y proclamó, en un comunicado, que su renuncia "no empaña ni contradice la opinión que siempre ha tenido de él y su honorabilidad".
- Análisis:
Lo importante de la 'solución Camps', por A. Asunción
El mejor servicio de Camps, por E. Arias Vega
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