El sempiterno debate sobre la reforma el Reglamento de la Cámara Baja ha vuelto a enconarse y amenaza con no acabar nunca. Los trabajos que se retomaron la semana pasada para ver si por fin se llegaba a un acuerdo volvieron a entrar el martes en dique seco. Todos los grupos se echan la culpa del fracaso.
En el PP dicen que los culpables son los socialistas porque “están presos de las reivindicaciones de los nacionalistas radicales”, en alusión a la exigencia de CiU y ERC de que en los debates puedan usarse las lenguas cooficiales. Pero estos dos grupos acusan al PP de cerrar la puerta al consenso por éste y otros asuntos ya que, según dicen, los populares quieren que el acuerde se cierre únicamente entre los dos grandes partidos dejando de lado a los minoritarios.
¿Y el PSOE, qué dice?. Pues se defiende e intenta no ponerse ni a favor de unos ni de otros. “Aceptamos cualquier fórmula siempre que haya consenso”, aseguró en tono conciliador el portavoz socialista, Diego López Garrido.
Lo que no sentó nada bien en el entorno del presidente de Congreso fue que el portavoz del PP, Eduardo Zaplana, afirmara que “Marín ha tirado la toalla” en su empeño de sacar adelante en esta legislatura la reforma. Pese a reconocer que sigue habiendo muchas dificultades, estas fuentes aseguraron que “Marín no se rinde” y seguirá intentándolo hasta el último momento.
Lo que más lamentan es que los buenos propósitos mostrados por los dirigentes políticos – entre ellos el propio Rajoy- con los que Marín ha mantenido diversas conversaciones a lo largo de estos meses no hayan servido para nada.
Habrá que esperar a ver qué nuevas fichas mueve el presidente del Congreso para que esta reforma y la modernización de la Cámara – sus dos obsesiones desde que tomó posesión del cargo- lleguen a buen puerto.