En una resolución de su Comisión Ejecutiva, aprobada en la noche del jueves en Toledo, y difundida el viernes, dicen que "el origen de las tensiones y las irregularidades" está en la actitud de "unos pocos dirigentes patronales" a los que acusan de incitar a la ilegalidad.
Con ello, dice, están "alentando la llegada masiva de trabajadores irregulares, y por ello mismo, intrínsecamente, frágiles, y expuestos a todos los abusos, además de la aparición de individuos y magias dedicadas a traficar con ellos".
"La actitud de estos pocos dirigentes patronales sólo se explica desde el más execrable egoísmo, que no desdeña la explotación de otros seres humanos para acrecentar el propio beneficio, ni repara en las consecuencias de sus actuaciones, que generan el calde de cultivo idóneo para la aparición de la xenofobia, la tensión y conflicto social", dice la resolución.
"Con el mayor cinismo, exigen al Estado que apechugue y se ocupe de estos problemas, mientras también le exige que mire para otro lado llegado el momento de recoger la uva", agrega.
CC.OO. insta a las autoridades laborales a "mantener durante toda la campaña de la vendimia la presencia constante y atenta de la Inspección de Trabajo para controlar, perseguir y sancionar a los delincuentes, tanto empresarios viticultores que infrinjan la legalidad laboral como aquellos individuos y mafias que pretendan lucrarse con el tráfico de seres humanos".
El sindicato pide también "el máximo rechazo social" para los responsables de esta situación que dicen conocer bien y les insta a "renunciar definitivamente a su inaceptable proceder, a dejar de aprovecharse de la necesidad ajena y a evitar exponer ni un día más a la vergüenza a toda la región. Y a recuperar de paso un poco de su propia dignidad como personas", concluye.