Programa de Musicoterapia
miércoles 31 de octubre de 2007, 12:59h
Actualizado: 21 de noviembre de 2007, 13:58h
Funciona con éxito
“Una paciente se puso a llorar y me dijo me están alegrando la vida” contaba una de los estudiantes emocionada, demostrando que el objetivo del proyecto de Musicoterapia llevado a cabo gracias a la Fundación España y a la Universidad de Buenos Aires se está cumpliendo.
El Hogar Santa Teresa Jornet –también conocido como Moreto- recibe semanalmente a docentes y alumnos de la Facultad de Psicología de la Universidad de Buenos Aires, quienes realizan una propuesta que radica en inaugurar una nueva vía de abordaje involucrando lo cognitivo-musical y emocional de cada paciente, promoviendo a nivel cerebral una readaptación y reorganización funcional explorando las reservas cognitivas.
Veinte son las mujeres, cuyas edades van desde los 70 hasta los 92 años que descubrieron que existen cosas simples con las cuales se puede disfrutar.
La evolución que han tenido desde el primer encuentro ha sido formidable. En los inicios del programa, la mayoría se mostraba reacia a realizar las actividades propuestas, mientras que en la actualidad no ven la hora que llegue el jueves para poder reunirse con sus “nuevos amigos”.
Para que este proceso funcione la docente María Fernanda Rodríguez –encargada del Proyecto- , junto a los estudiantes –que se están por recibir- realizaron un arduo trabajo, ya que en un principio no “existía la capacidad de escuchar”, ni de “captar la atención”.
La perseveración los llevó a partir de la estimulación cognitiva a lograr lo que muchos consideraban “imposible”, como es haber conformado un grupo en el cual existe una plena colaboración y respeto, y donde individualmente adquirieron mayor seguridad y se dieron cuenta que pueden “pensar y producir”.
Otro de los aspectos donde se notan los avances es en el relacionado a la memoria, donde primero trabajaron a corto plazo, para luego pasar a largo plazo, alegrándose al ver como de una semana a otra recordaban la letra de las canciones.
Anécdotas hay de todo tipo, pero entre las que nunca olvidarán los estudiantes, están las del día de la primavera cuando los recibieron con flores y una de las “chicas” del Hogar le dijo a Federico que se iba “a comprar una escalera para poder darle un beso”. Los encargados del curso toman con simpatía el hecho que “Fede” se lleve todas las miradas, ya que entienden perfectamente como conservan ese espíritu de seducción.
El agradecimiento de las pacientes hacia los encargados de brindar Musicoterapia es compartido por Federico, Adriana, Vanesa y María Delia, que, luego de esta experiencia no dudan en seguir vinculados en su profesión a la tercera edad, impactados aún por el cariño que sienten en la devolución de su labor.