Ese gran país llamado España
miércoles 13 de noviembre de 2013, 09:05h
Vivo en una gran ciudad, apestada por las basuras que no
encuentran la única solución posible, la política. Vivo en un gran país, uno de
los nueve -o diez, qué más da-más importantes del mundo, al que,
sin embargo, un portavoz de segunda de la
UE, club al que mi país pertenece, se permite abroncar
gracias a las salidas de tono de un ministro que ya no debería serlo y a quien
solamente el inmovilismo de quien rige el Gobierno mantiene. Vivo en una espléndida
nación, que algunos quieren que deje de serlo, sin que tampoco se atisben
soluciones definitivas para atajar las grietas territoriales. Vivo en un Estado
que va dejando de ser el de bienestar que los de mi generación, y todas las
posteriores, habíamos conocido. Todo eso, y mucho más, me atenaza la garganta
cuando me levanto para afrontar el atasco matutino a la hora (y soy afortunado)
de acudir a mi trabajo.
Hoy, sin embargo, la amargura de la relajante (yo antes creía
que era estimulante) taza de café, sin leche ni azúcar, se me ha atenuado algo
al comprobar que sí, que vivo en un país que aún mantiene atisbos de lo que yo
entiendo que ha de ser una gran nación, un Estado benéfico y social, solidario
y compasivo en el mejor sentido de esta palabra. España, mi país, está a la
cabeza de la solidaridad europea con la devastada Filipinas, con la que tantos
lazos históricos y afectivos nos unen.
Bueno, tampoco es para tocar las campanas ese millón de
euros con el que oficialmente vamos a socorrer a las víctimas, pero es más de
lo que destinarán a esos fines Alemania o Francia. Y las donaciones particulares,
vía ONG o/y cuentas bancarias, han comenzado a manar: solamente Médicos sin
Fronteras recaudó, este martes, algo más de trescientos mil euros. Y suma y
sigue...Ahí están ACNUR, Save the Children, Cruz Roja, Cáritas, Acción contra
el Hambre y un bastante largo etcétera, desplegando una creo que buena y, por
una vez, parece que coordinada labor, para que no ocurra como con el
desbarajuste de Haití.
Sí, reconozco que me he sentido orgulloso, no por primera
vez, de esta sociedad civil que sabe superar los estrechos cauces oficiales en
el país del 'no' burocrático y ha hecho saber, en plena crisis -muy
relativa, si comparamos con las imágenes y los relatos que nos llegan desde
Manila--, que está dispuesta a tender manos. Como cuando había dinero para la
cooperación estatal hacia los países hermanos de América Latina, hoy
afortunadamente mucho menos necesitados de una ayuda que casi podrían
prestarnos ellos. Como cuando empezábamos a sentirnos grandes y, por tanto,
capaces de generosidad. Volvemos a ello, confío. Y ya digo: hacía tiempo que el
café previo a la batalla de la jornada no me sabía tan bien. Que no decaiga. Lea también:- El mundo se solidariza con Filipinas tras el devastador 'tifón Yolanda'- España lidera la solidaridad con Filipinas: vea cómo puede ayudar- Editorial: El deber de España con Filipinas es más que 1 millón de euros y un gesto solidario- El blog de Fernando Jáuregui: 'Cenáculos y mentideros'>>
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Comentarios
Últimos comentarios de los lectores (3)
24926 | kroker - 14/11/2013 @ 11:19:11 (GMT+1)
No se preocupe usted, nuestro gran país tiene el mejor ministro de hacienda del mundo mundial. Cuando se habla de cobrar en negro por parte de políticos mayormente de su misma cuerda, no dice ni mu, pero va centrar la lucha del fraude fiscal en bodas y bautizos. De todos modos no hay problema, Rajoy le hará el raca raca como Wert y aquí no ha pasado nada.
A mayor abundamiento, tenemos a Juqueras que amenaza con hundir España, parando Cataluña una semana,...., es como decir, "pera hacerte daño me voy a suicidar", o Mas, haciendo la pantomima de jefecillo de estado en Israel. Mas es como el vecino rico venido a menos, que de vez en cuando saca al Jaguar y cena todas las noches caldito al estilo Morancos (lo de la pata de jamón que baja del techo para mojar el agua y hacer el caldo), eso sí, entonando Els Segadors.
Somos sí, un gran país de mierda en que un tribunal, dicta una sentencia que nos ha costado 4.000 millones de euros y aquí no ha pasado nada, total ellos no lo pagan. Somos ese gran país del que se ríe todo el mundo, pues hasta ayer íbamos de ricos y hemos vuelto a los años 50/60 del pasado siglo exportando personas. Ese país en que los bancos tienen patente de corso con los ciudadanos, y los políticos profesionales en su inmensa mayoría está ahí porque no sirven para otra cosa.
Pero, ¿de qué país está usted hablando Sr. Jáuregui?. De los ciudadanos de a pie, inmersos en un tancredismo patético, y que lo único que le queda es compartir lo poco que tiene con los desgraciados de Filipinas. Si es así bien, pero no ensalce a nadie más, leer las portadas del ABC o la Razón hoy dan náuseas.
24915 | Bartolo - 13/11/2013 @ 18:32:12 (GMT+1)
Y no es para menos, en nuestra España , no se libra nadie, ni la derecha, ni la izquierda, ni la mayoría de Medios de comunicación, ni nosotros, los de a pié "pueblo soberano" por supuesto, TODOS, hemos hecho dejación de funciones ,hubiéramos podido desarrollar una democracia basada en un desarrollo cultural, búsqueda de objetivos para implantar la verdadera esencia una democracia, como concepto ético y moral, a NADIE interesó.
El problema de España es la falta de un proyecto justo, creible y con posibilidades de ofrecer un futuro mejor; las viejas castas latifundistas y la nueva aristocracía de la burguesía del XIX, enquistadas en las finanzas y la administración del Estado, se ha traducido en un sistema mediocre y ladrón, entremezclado con los privilegios de los antiguos y actuales "dueños" del Estado.
A mi mi me recuerda el discurso de Don quijote a los cabreros, creo que la equivalencia es muy ajustada a lo que nos ha pasado y pasa en España. Por un lado, el desenfrenado discurso del hidalgo de la Mancha, léase partidos y por otro, la pasividad de unos oyentes que no sólo no entienden de qué se está hablando, sino que estamos paralizados por el miedo, y pasamos de la retórica implacable de nuestos dirigentes, conscientes de que mienten. Hoy ya no está Don Quijote, pero los cabreros abundan.
Puede que hacia el 2020 haya finalizado la crisis económica, la crisis institucional no habrá terminado porque las causas originales no se han atacado, como pueden ser la división y modelo actual de España en autonomias, la no division de poderes, de haber pasado de la estatalización de toda actividad economica a malvender y crear oligopolios donde practicar la puerta giratoria para cuando se retiran de la política, entre otras. Todo esto no esta resuelto y por tanto lo que se aprecie como mejora solo vendrá por un aumento del expolio al ciudadano.
24886 | Rosa Paredes - 13/11/2013 @ 10:46:32 (GMT+1)
Don Fernando, no se puede negar que leyéndole se trasluce en su persona un ánimo derrotista. ¿Como no, ante toda la basura que nos invade? A este paso y tal y como tenemos el panorama musical que no da lugar precisamente a muchos bailes, vamos a tener que salir a la calle provistos de caretas para que el olor nauseabundo que nos rodea no termine ahogándonos. Puesto que todo falla en esta España nuestra e incluso la Justicia que tendría que ser justa no lo es, ¿qué nos queda? Pues le voy a decir lo que pienso al respecto. Ayer tarde y esperando en la parada del autobús, me fijé en el escobón que portaba un barrendero que recogía los desperdicios que tendrían que haber ido a parar a las papeleras, pero que muchos de los ciudadanos que desconocen la asignatura de la Convivencia Social, tiran al suelo. Pues bien. Se me ocurrió pensar observando ese gran escobón que recogía las basurillas que pululaban alrededor, que no estaría de más hacer UN GRAN BARRIDO y dejar, de nuevo, una España limpia y transitable por la que los ciudadanos podamos dar pasos firmes y seguros. ¡En fín, yo también tengo el ánimo derrotista, pero he aprendido a vivir con él!
saludos
rosa paredes
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