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Las familias que acogían en muchos casos a sus tíos recibían 665 euros al mes

Sólo 73 ancianos se benefician de una ayuda de la Comunidad prácticamente desconocida

miércoles 19 de diciembre de 2007, 10:58h
Actualizado: 21 de diciembre de 2007, 18:25h
El Gobierno regional promovió junto con Cruz Roja un programa de acogimiento de mayores que apenas conocido y del que se beneficiaban en mayo tan sólo 73 familias. Muchas de ellas  tenían acogido a su tío o a su tía. La Comunidad pagaba hasta 665 euros al mes.
El programa de acogimiento familiar, como se llamó oficialmente, ofrecía una alternativa de alojamiento y de atención en una familia a los mayores que no pudieran residir en su propio hogar. Fue puesto en marcha por la Comunidad de Madrid en 1992 y fue gestionado por Cruz Roja. El acogimiento contempló unas ayudas económicas por parte de la Comunidad de Madrid para sufragar los gastos derivados de la acogida y de la atención de los mayores que en 2007 ascendieron a 665 euros al mes.

Además, Cruz Roja también proporcionó otro tipo de ayudas a las familias. Les facilitaba información sobre los recursos sociales y psicológicos a los que podían acceder, se les daba charlas sobre cómo atender al mayor y se les ofrecía apoyo psicológico, según informó Nieves Fernández, trabajadora social de Cruz Roja. Además, las familias pudieron disponer de la colaboración de un voluntario de Cruz Roja cuatro horas a la semana y también de asistencia domiciliaria si el mayor lo requería.

Pese a lo atractivo que resultó el programa por sus ayudas económicas y prestaciones, no hubo tantas solicitudes como cabría esperar. A finales de 2006, tan sólo 73 mayores vivían acogidos en toda la Comunidad, cifra que en mayo se mantenía, ya que las ayudas se renovaban anualmente, salvo que el mayor se trasladase a otra familia, ingresara en una residencia o fallezciese.

Otra peculiaridad fue que casi todos los usuarios solían ser mayores que ya estaban viviendo con las familias antes de acogerse al programa, según aseguró Fernández. Y es que el programa permitió acoger a personas con un grado de parentesco de tercer grado, es decir a tíos. Así, de las 73 familias que participaron en 2006, 52 eran tíos de quienes les habían acogido. Eso no significaba que el resto de mayores fueran completos desconocidos pues se trataba normalmente de amigos, vecinos o antiguos trabajadores de la familia.

Según la Comunidad, la edad media de los mayores participantes era de 89 años. En 2006, el 62 por ciento de los ancianos era dependiente, frente al 38 por ciento que tenía plena autonomía personal. La mayoría eran mujeres pues representaban un 81 por ciento. En cuanto al lugar de residencia,  más de la mitad vivía con familias de la capital, y el resto estaba repartido por diferentes municipios de la región. Alcalá de Henares fue la localidad que contaba con más ancianos acogidos por detrás de Madrid.

Para poder participar en el programa, lo único que tenían que hacer tanto las familias como los mayores era solicitarlo en los centros de Servicios Sociales municipales, indicó Fernández. Posteriormente las solicitudes llegaban a la Dirección General del Mayor y a Cruz Roja, que se encargaba de evaluar y valorar la adjudicación de las ayudas. Además, Cruz Roja hacía un seguimiento con llamadas mensuales y visitas cada dos meses a las casas.

Los únicos requisitos que se pedían es que el  mayor llevase empadronado dos años en la Comunidad de Madrid, tuviera más de 65 años cumplidos o 60 en caso de que necesitase ayuda para la realización de las actividades diarias, no tuviera bienes inmuebles ni disfrutase de una pensión superior a la que da la Comunidad. Las familias acogedoras, por su parte, debían tener entre 25 y 65 años, disponibilidad para atender al mayor, una vivienda con espacio suficiente y en buenas condiciones, y una situación económica estable y suficiente.
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