El pasado 19 de octubre, fue degollado el taxista Daniel Aníbal Aguilera a manos del brasileño Estevao Do Nascimento, en el distrito madrileño de Hortaleza. El asesino se entregó voluntariamente en la comisaría días después. Este suceso creó una gran alarma en el gremio, lo que supuso varias concentraciones de protesta en diversas provincias españolas.

Nada mas conocerse la muerte, se sucedieron las concentraciones espontáneas de taxis, especialmente en la zona de Cibeles las calles de Gran Vía y Princesa hasta llegar al Instituto Anatómico Forense, donde estaba el cuerpo del fallecido.
El alcalde de Madrid, Alberto Ruiz Gallardón, se acercó dio el pésame a la familia de Daniel y, posteriormente, se trasladó al domicilio familiar, en el distrito de Hortaleza. El Ayuntamiento de Madrid asumió el coste del entierro y la compra por cien años del nicho en el que se enterró al hombre.

El presunto asesino, Estevao Do Nascimento, de nacionalidad brasileña y 22 años de edad, se entregó voluntariamente en la comisaría días después. Las imágenes obtenidas por las cámaras de seguridad del Metro de Madrid fueron fundamentales para su identificación.
Este incidente provocó que el gremio del taxi reclamara una mayor seguridad, a través de manifestaciones en varias provincias españolas. Se creó la Comisión de Seguridad del Taxi, integrada por representantes de las tres administraciones, las cuatro asociaciones del taxi y mandos de Policía Nacional y Municipal, para buscar soluciones a los problemas del sector, principalmente el de la integridad de los conductores autónomos.