OPINIÓN/Víctor Gijón
Cabildo, 1; Las Llamas, 12
martes 08 de enero de 2008, 16:42h
Actualizado: 09 de enero de 2008, 07:20h
Tomen nota por que el asunto no es, precisamente, baladí. Si las prioridades, el proyecto político a desarrollar por parte de un equipo de gobierno tiene su expresión más concreta en los presupuestos, de cómo ve y quiere el PP que sea Santander está más que claro. Un millón de euros para rehabilitar el Cabildo de Arriba y doce millones de euros para el parque artificial de la Vaguada de las Llamas.
No me sorprende. Lo que si me llama la atención es el silencio cómplice de los medios, incluido alguno que hasta hace bien poco era situado por los populares en su diana de enemigos a batir. Ni una mención periodística o radiofónica al hecho de que el desnaturalizado parque de las Llamas le gane por goleada al depauperado, ruinoso y peligroso barrio del Cabildo de Arriba.
Hoy se cumple un mes de la tragedia en que murieron tres vecinos de la ciudad ante la desidia de funcionarios municipales y la incompetencia de sucesivos equipos de Gobierno del PP que siempre se negaron a actuar en la zona. El anterior alcalde, Gonzalo Piñeiro, con Iñigo de la Serna como escudero preferente, se opuso hace menos de dos años al último intento de la oposición socialista y regionalista por iniciar las obras de rehabilitación. Esos son hechos y los cantos de sirena del actual alcalde exigiendo mirar al futuro y no al pasado cortina de humo para tapar sus responsabilidades
Unas responsabilidades que aún están por determinar en lo político y en lo judicial. Parece increíble que una acción ilegal –el derribo del edificio colindante-- con resultado de muerte (tres víctimas) no haya movido aún a la justicia a acuar contra los presuntos responsables que, en el mejor de los casos (para los culpables) habrían incurrido en un delito de homicidio por imprudencia. Ni al alcalde nos ha explicado qué medidas ha tomado contra los funcionarios que no cumplieron con su deber, ni la justicia ha informado del curso de las investigaciones por las tres muertes. En este Santander nuestro cada día que pasa estoy más convencido de que en lo que toca a la omertá (el silencio mafioso) tenemos casos para dar y tomar.