AGUIRRE ARRIESGÓ Y GANÓ SU ÓRDAGO
Accedió Rajoy ayer al salón real del Ritz, para el desayuno del Forum Europa, emparejado con una exultante Esperanza Aguirre. Bastante detrás, en la improvisada comitiva, emparejado con Eduardo Zaplana, el alcalde Alberto Ruiz-Gallardón, con gesto más reservado de lo habitual, silencioso y hosco. Alrededor, rumores, como se decía en las crónicas antiguas. Uno de los más activos organizadores de la campaña electoral del PP interpreta la escena a este Off The Record: “En clave gallega, quiere decir que Ruiz-Gallardón va en la lista por Madrid, bien es cierto que apeado del número dos. Nadie gana del todo ni pierde del todo”. Pronto se supo, ayer mismo, que no, que esta explicación no se correspondía con la realidad. La verdad estaba en el gesto agrio del alcalde, sabedor ya de que Esperanza Aguirre, conocidamente jugadora de mus, había ganado su órdago, porque el PP no podía o no quería permitirse la dimisión de la presidenta de la Comunidad de Madrid en plena campaña de las generales. En Ferraz, ya avanzada la tarde, la rendición de Rajoy ante el órdago de Esperanza Aguirre resucitaba los ánimos un poco alicaídos de los últimos días. Entre Barcelona y Madrid se produjo, cerca de las nueve de la noche, una llamada muy importante para advertir que, ahora sí, el nacionalismo catalán exigía la retirada incondicional del recurso del PP contra el Estatut “antes” de las elecciones, o no habría diálogo después de las elecciones en ningún caso.
RAJOY ADMINISTRA PALABRAS Y SILENCIOS
Otra sorpresa –¿de verdad, sorpresa?– había saltado en por la mañana en el coloquio del Ritz, en una de las respuestas de Rajoy, cuando confirmó que el combativo aragonés ha decidido dar el salto a la política e irá de número dos en la emblemática lista de Madrid, pero se niega a confirmar el puesto que ocuparía en un eventual gobierno del PP tras las elecciones. Sólo le faltó a Rajoy usar la conocida expresión de Aznar en sus años de poder: “Eso, hoy no toca”. No lo dijo así, pero casi, porque dejó claro que de cargos en el Gobierno hablaría el día después del 9 de marzo. Unas y otras fuentes permiten a este Off The Record hacer un juego de escenarios para el día después de que Rajoy ganase las elecciones. Y anticipar la sospecha de que no habrá debate Solbes-Pizarro en televisión. Un debate que nadie duda que ganaría Pizarro en términos de contenidos, pero quizá, en terrenos menos santos, con algunos riesgos excesivos para no ser imprescindible. Vayamos, pues, a los escenarios.
ESCENARIOS PARA EL DESEMBARCO DE PIZARRO
El primer dato es que Pizarro tiene la experiencia de la actividad económica, el éxito demostrado de gestión. Pero es sobre todo un hombre de leyes, abogado del Estado por más señas, con carisma, dureza dialéctica y capacidad negociadora. Primer escenario: ¿No cabría la posibilidad de que Rajoy le haya requerido para una vicepresidencia política o una especie de “superministerio” de seguridad que incluyera los departamentos de Justicia e Interior? Segundo escenario: ante una vicepresidencia económica que, como la actual, incluyera Economía y Hacienda ¿dónde está Cristóbal Montoro? Se ha publicado que puede ir por Cádiz, pero esa es la provincia de Miguel Arias, cuya vinculación con Mariano Rajoy es muy estrecha. ¿No aparecerá también Montoro en la lista de Madrid? Cabe un tercer escenario, el que fue eficacísimo modelo de vicepresidencia de Fernando Abril, y sin duda que no sería menos eficaz Manuel Pizarro, pero ese modelo necesita, para Pizarro, un acompañamiento de calidad como lo fue José Luis Leal para Fernando Abril. Todavía son posibles otros escenarios. El problema no es de escenarios, sino de personas, de que cada persona esté en el lugar en el que pueda ser más eficiente. Todo esto, que serían músicas celestiales un año atrás, se convierte en la gran responsabilidad de decisión de Mariano Rajoy desde el momento en que las elecciones de marzo, de resultado abierto según todas las encuestas actuales, pueden llevarle a tomar el timón del país con una seria crisis económica por delante.
DÍAZ FERRÁN VE UNA CRISIS IMPORTANTE
Pocas horas después, en el Club Siglo XXI, comparecía Gerardo Díaz Ferrán, por cierto, el gran amigo empresarial de Esperanza Aguirre, ante nutrida y significativa asistencia al almuerzo-coloquio que modera el presidente de la FAPE, González Urbaneja, con mano de hierro que no permite desaprovechar un minuto de tiempo. Se ve que esto de los comportamientos políticos crea escuela, porque el inesperado énfasis puesto por el presidente de la CEOE en cubrir de elogios al secretario general, Juan Fernández Aguilar, fue recibido por muchos como la “excusatio non pedita” de los rumores que circulan por los ambientes empresariales de Madrid de que Díaz Ferrán quiere poner su propio “número dos”. Pero quizá no sea así y haya querido precisamente despejar los rumores.
En la exposición y en el coloquio, Díaz Ferrán estuvo muy en su personal estilo: claro, con pocos rodeos, transparente en los conceptos, muy liberal en los principios, amable y quizá más en empresario que en dirigente empresarial. Entre los escenarios antagónicos con que PSOE y PP dibujan el horizonte económico buscó el equilibrio pero se situó más cerca de la actual oposición. El presidente de la CEOE no parece haber sido demasiado “seducido” por la sonrisa de Zapatero, porque opina que la desaceleración es más seria de lo que se pensaba, que los efectos sobre el mercado de trabajo van a ser importantes y que la crisis no va a disolverse en un año, pese al efecto de confianza que produce la solidez de los Bancos y Cajas, que subrayó especialmente.