Les llevamos de sorpresa en sorpresa. Ayer les mostrábamos a la más tierna de las Anas Botella, con fotografías realmente espectaculares. Pero les sometemos a un reto que creemos no será difícil, pero sí imaginativo.
En este primer paso les mostramos dos instantes en la vida de este joven –ya les decimos el género-. En la primera le ven –si se lo imaginan debajo de la toquilla, claro- en los brazos de su padre cuando le iban a bautizar.
Y, más abajo, vean a ese mismo infante, todo de blanco y con su gorrito de niño típico de la época, allá por inicios de los cincuenta. La instantánea se tomó en las grises calles de Madrid, ese Madrid al que tan excelentemente retrato Luis Martín Santo en su “Tiempo de silencios”. Ustedes ya saben lo que queremos decir.
Observen sus ojos, porque ésa es la pista.
