La calima y el viento del Sáhara ha traído a la isla de Lanzarote un gran enjambre de langostas. Los ejemplares empezaron a llegar a la isla este martes y han encendido las alarmas.
Las langostas están consideradas por la ONU una de las plagas más destructivas del mundo para la agricultura.
48 horas críticas
Pese a los miedos iniciales de muchos agricultores, parece que los ejemplares del enjambre no supondrán un peligro extremo, aunque las autoridades monitorean de cerca la situación.
Según el área de Medio Ambiente de las islas, se ha confirmado que la mayoría de las langostas son adultas y han llegado en un único enjambre.
Datos que, en principio, han aliviado a los expertos, pues han señalado que los adultos suelen llegar cansados en las migraciones y apenas tienen capacidad reproductiva. Se encontrarían en la última fase de su vida y se espera que mueran dentro de poco, por lo que minimiza el riesgo de plaga.
Al ser solo un enjambre, su capacidad de devorar y destrozar la vegetación de los campos es mínima. Pero las autoridades siguen en alerta y las 48 horas siguientes son críticas, por lo que se ha pedido a los ayuntamientos la máxima colaboración para informar rápidamente si detectan más enjambres.
Enjambre muy localizado
Por ahora la preocupación inicial ha bajado al no detectarse más enjambres y constatar que la mayoría de langostas son adultas.
Además, el enjambre está concentrado. Se ha localizado en la costa oeste de la isla (entre San Juan y Soo) y a priori no se han visualizado más enjambres en el cielo. Por ahora no han llegado a los cultivos y se espera que no lleguen, aunque el monitoreo es constante.
Han llamado a la calma y han avisado de que es posible que algunos ejemplares se dispersen por el viento, pero lo más probable es que sean casos aislados.
Una plaga de langostas puede resultar catastrófica, pues además de arrasar con los cultivos, al hacerlo pueden generar un gran impacto ambiental y económico en la zona.