El G-7 se ha reunido en París y de allí ha salido un mensaje común en favor de la "libertad de navegación" en el estrecho de Ormuz y en contra de los ataques contra poblaciones civiles en Oriente Medio, pese a que los ministros de Exteriores que han mantenido el contacto, entre ellos el estadounidense Marco Rubio, siguen manteniendo públicas discrepancias sobre el desarrollo del conflicto que comenzó el 28 de febrero con los bombardeos de Israel y Estados Unidos sobre Irán.
Rubio ha aparecido en la cita en Vaux-de-Cernay un día más tarde que el resto de sus socios, pero con la vista puesta en los diversos frentes políticos y diplomáticos abiertos en distintas partes del mundo.
Después de la cita, el secretario de Estado ha asegurado que cree que la guerra contra Irán va a acabar en "semanas, no meses" y ha solicitado al resto de países "implicarse más" para que la navegación en el estrecho "sea segura".
Ha desvelado también que EEUU puede lograr sus "objetivos en Irán" sin desplegar tropas terrestres y que su Gobierno ha estado intecambiando "mensajes e indicaciones" con el "sistema iraní" sobre la voluntad de hablar "de ciertas cosas". "Estamos esperando una clarificación sobre con quién hablaremos en las negociaciones", ha comentado.
En un contexto mundial que viene marcado por la incertidumbre en Oriente Medio, los responsables diplomáticos de este bloque, en el que se encuentra también la Unión Europea, han apostado por la coordinación y por trabajar juntos para, por ejemplo, "mitigar los impactos económicos globales" de una escalada que ya se empieza a notar en el mercado energético y que parece que va a tener un "impacto directo" en la vida de los ciudadanos.
Irán acusa a EEUU e Israel de tener la "intención clara de cometer genocidio"
Además, han hecho un llmamiento para que cesen de inmediato los ataques contra poblaciones e infraestructuras civiles, justo el día en que el Consejo de Derechos Humanos de la ONU ha estudiado el bombardeo, presuntamente lanzado por Estados Unidos, sobre una escuela de niñas en Irán. El ministro de Asuntos Exteriores de Irán, Abás Araqchí, ha señalado a Estados Unidos e Israel en dicho foro por tener la "intención clara de cometer genocidio" y ha afirmado que el dirigido contra la escuela de Minab "fue un crimen de guerra y de lesa humanidad".
El Alto Comisionado de la ONU para los Derechos Humanos, Volker Turk, ha solicitado a la Administración de Donald Trump que termine cuanto antes la investigación sobre este incidente y haga públicos sus resultados.