Esta vez la Abogacía del Estado no quiere más 'engaños' -a su juicio, claro-. Por eso exige al Tribunal de Estrasburgo, en unas observaciones arrolladoras, que
"la demanda -de los abertzales
- debe ser rechazada por ausencia de fundamento".
Primero entra a contextualizar el problema actual: dice que es una
"terrible situación de permanente coacción y amedrentamiento",y que existen
"graves y generalizadas violaciones de los derechos fundamentales", añadiendo que
"la organización terrorista ETA intenta perpetuar [la situación] utilizando distintas coberturas de apoyo político ya en forma de partidos, ya en forma de agrupaciones de electores". Ahí está el argumento que implica a Batasuna-HB-Euskal Herritarrok y en un futuro, posiblemente, a ANV y PCTV.
Por eso recuerda que el
"partido político disuelto [Batasuna] ha contribuido a deteriorar (...) el ejercicio de la democracia, el pluralismo y las libertades políticas, utilizando la violencia para la consecución de sus fines, justificando o exculpando los atentados contra la vida o la integridad de las personas, complementando y apoyando políticamente la acción terrorista, multiplicando los efectos de la violencia terrorista y el miedo y la intimidación generada por la misma".
Y justifica su obligación de actuar porque
"ante la situación descrita, el Estado tiene una ineludible obligación de actuar en defensa de los derechos fundamentales y de las libertades públicas, del pluralismo y de la democracia...".

El argumento definitivo, el más oído en los últimos tiempos, es que
"la ausencia de condena coincide con los actos de apoyo a terroristas o con amenazas veladas y las llamadas a la “lucha”, en tiempo y lugar en que la violencia callejera forma parte de lo habitual y existe la extorsión y la amenaza en persecución de idénticos objetivos".
Para finalizar, la Abogacía del Estado pretende aclarar que no se trata de un partido independentista y que en España no va en contra de estas libertades políticas en el discurso de las formaciones. Por ello destaca que
"es notorio y resulta incontestable el hecho de que en España existen no pocos partidos independentistas, que desenvuelven su actividad sin obstáculo alguno (...) Muchos de ellos son partidos que pretenden la independencia del País Vasco, participan en las instituciones y ejercen importantes responsabilidades de gobierno".