Estas fuentes indicaron que inmediatamente después de recibida la llamada se pasó al desalojo y acordonamiento de la zona, siguiendo los protocolos de seguridad que se suelen hacer en estos casos, y que todo se hizo de forma "rápida" y "tranquila".
Unas 500 personas que habían acudido al acto estuvieron esperando a Tomás Gómez y al secretario de Estado para el Deporte, Jaime Lissavetzky, que se trasladaron a la Plaza de la Guardia Civil, muy próxima al teatro para continuar con el acto. El secretario del PSM improvisó un breve mitin desde los altavoces de un coche patrulla donde pidió a las fuerzas políticas que "no se crispen".