Los nacionalistas vascos y catalanes, es decir PNV y CiU, quieren aquilatar bien sus posibles apoyos a la investidura de José Luis Rodríguez Zapatero. En 2004, recordemos, ambos grupos se abstuvieron. Como no acaban de fiarse del todo del Presidente del Gobierno, esta vez van a exigirle que cualquier pacto que alcancen para asegurar la estabilidad en esta nueva legislatura quede rubricado por escrito. De momento, Zapatero no ha llamado a consultas a los líderes de ninguno de los dos grupos. Tan sólo el ministro del Interior Alfredo Pérez Rubalcaba – que vuelve a ejercer de ‘portavoz parlamentario’ en la sombra- ha mantenido algunos contactos exploratorios con Josep Antoni Duran i Lleida, el portavoz de CiU, según ha podido saber este diario e-Xclusivo. Los catalanes exigirán, entre otras cosas, que de una vez por todas se hagan públicas las balanzas fiscales. Sus dirigentes recuerdan que Pedro Solbes aseguró en el Congreso que el Gobierno trataría de “minimizar las dificultades metodológicas” que existen en el proceso de cálculo de las balanzas fiscales de las comunidades autónomas para poder publicarlas cuanto antes.
El PNV también tiene preparadas sus demandas, entre ellas, un cambio en el régimen económico y la consecución de algunas de las trasferencias aun pendientes contempladas en el Estatuto, como las políticas activas de empleo, a lo se comprometió Caldera. Vamos que, como se esperaba, el apoyo de los nacionalistas le saldrá caro a Zapatero.