OPINIÓN/Víctor Gijón
De la Serna se mete en su casa
jueves 13 de marzo de 2008, 15:18h
Actualizado: 14 de marzo de 2008, 07:31h
¿Aceptaría usted que alguien pretendiera reformarle su casa? ¿Y que ante su lógica negativa recibiera todo tipo de descalificaciones? ¿Qué pensaría si, además, se promete al restos de los vecinos paso libre y disfrute de su domicilio? Ni siquiera se lo pueden imaginar.
Pues bien, eso es lo que un día sí y otro también nos propone el alcalde de Santander, Iñigo de la Serna. El edil del PP ha descubierto que es mucho más fácil hacer proyectos para las casas de otros --autoridad portuaria, ministerio de Defensa, patrimonio del Estado, Gobierno regional ...-- que ponerse a trabajar con los medios propios.
El Ayuntamiento de Santander, gobernando por la derecha desde las primeras elecciones democráticas de 1979, y en concreto por el PP desde 1987, ni construyó una sola VPO --los aprovechamientos urbanísticos cedidos por las promotoras privadas se vendían para pagar deudas--, ni propuso plan alguno para recuperar la zona portuaria --el anterior alcalde, Gonzalo Piñeiro, tenía empresas familiares actuando en el puerto--, ni diseño plan alguno para recuperar la finca de la Remonta y ofrecer viviendas dignas y a precio justo a los vecinos.
En cuanto a los dineros europeos de los proyectos Urban prefirieron destinarlos a paseos del agua sin rentabilidad social alguna en lugar de rehabilitar el Cabildo de Arriba, ese barrio que se nos cae a pedazos para contento de especuladores.
Pues bien, el mismo partido, el PP, eso si con un nuevo alcalde, el citado De la Serna, quiere ahora que Defensa, Gobierno regional o Puerto le dejen libertad para actuar en sus respectivas ‘casas’. Pero es que, además, y antes siquiera de pedir permiso para entrar, reúne a los vecinos del propietario del ‘prao’ y le anuncia lo bonito que se lo va a poner, de tal manera que si el propietario se niega pueda echarle encima la inquina popular.
La demagogia barata del alcalde De la Sena no tienen límite. Un último ejemplo: Presentar como propia la propuesta del Ministerio de Justicia para hacer viviendas, un aparcamiento y un parque público en una finca, propiedad de Patrimonio del Estado, la de Tabacalera, que está previsto sea cedida a la consejería de Presidencia y Justicia.