Bono y Rojo asumen la presidencia del Congreso y el Senado
martes 01 de abril de 2008, 13:43h
Actualizado: 02 de abril de 2008, 10:20h
El socialista José Bono fue elegido presidente del Congreso en la IX Legislatura con 170 votos a favor, mientras su compañero de partido Javier Rojo obtuvo el apoyo de 134 senadores, con 113 abstenciones, para colocarse al frente de la Cámara Alta.
El socialista José Bono fue elegido presidente del Congreso de la IX legislatura en segunda vuelta tras recibir 170 votos, 18 más que su contrincante, Ana Pastor, candidata del PP, quien recibió 152 apoyos, todos ellos de su grupo parlamentario.
Aunque la votación es secreta y por papeleta en urna, se da por hecho que Bono habrá obtenido el apoyo de los diputados socialistas más los de Coalición Canaria, según fuentes parlamentarias. Por contra, la mayoría de los 154 diputados del PP apostaron por Ana Pastor y las demás formaciones minoritarias se decantaron por el voto en blanco, que sumó 26 papeletas, o por el voto nulo (dos votos).
Es la primera vez en la reciente historia democrática española en la que un presidente de la Cámara Baja no es elegido en la primera vuelta, para la cual necesitaba alcanzar mayoría absoluta (176 diputados) y se quedó en 168 votos, uno menos que los escaños del Grupo Socialista. En esa primera votación, la candidata 'popular' a la Presidencia del Congreso consiguió el respaldo de 152 diputados, dos menos que los escaños del Grupo Popular. Es por ello que ambos aspirantes a ocupar la Presidencia de la Cámara Baja tuvieron que verse las caras en una segunda vuelta, en la que finalmente, y como era previsible, Bono se hizo con el sillón presidencial al conseguir ser el más votado (mayoría simple).
Así las cosas, Bono no solo se ha convertido en el primer presidente del Congreso elegido en segunda vuelta, sino también en sumar el menor número de apoyos. Hasta entonces, ese título lo ostentaba el 'popular' Federico Trillo, quien, a pesar de ser elegido por mayoría absoluta, sólo obtuvo 179 votos en 1996.
El socialista asumió su cargo con la promesa de atender a todos por igual, especialmente a las minorías, convencido de que la primera regla de esta Cámara es que "nadie es más que nadie". "En ser justo es en lo que comprometo el honor que hoy me otorgan", ha subrayado Bono en un discurso con el que ha dado por constituida la Cámara Baja y en el que ha pedido la "indulgencia" del resto de diputados por los errores que pueda cometer, sobre todo al principio de su mandato, y ayuda para un pronto aprendizaje.
Rojo, reelegido presidente del Senado
El socialista vasco Javier Rojo fue reelegido este martes presidente del Senado en primera votación con 134 votos a favor y 113 abstenciones. Rojo recibió los apoyos de toda la Cámara excepto la abstención del PP y de dos senadores que escribieron en sus papeletas el nombre Joan Lerma, ex portavoz del PSOE en el Senado, votos que resultaron nulos al no tratarse de un candidato.
Las abstenciones llegaron de los senadores del Grupo Popular, que esta mañana decidió votar en blanco y no presentar un candidato alternativo, como sí hizo la pasada legislatura con la 'popular' Rosa Vindel y también hizo en el Congreso presentando a Ana Pastor.
La sesión está presidida por el senador del PP Manuel Fraga al tratarse del mayor entre los presentes. Cuando tomó la palabra, Fraga agradeció a Dios haber llegado a los 84 años, que le permiten presidir la Mesa de Edad de la Cámara Alta. Además, pidió vivir lo suficiente para poder ver "la tan famosa" reforma del Senado, "de la que tanto se habla y todo el mundo está pendiente".
Rojo recordó en su primer discurso ante la Cámara a su compañero de partido fallecido ayer, el navarro Carlos Chivite, así como a la última víctima de ETA, el también socialista Isaías Carrasco, y junto a él a todas las víctimas del terrorismo, con quienes están en deuda, dijo, los miembros de la Cámara Alta que se acaba de constituir.
En una intervención en la que incluyó varias frases en catalán, euskera y gallego, Javier Rojo reclamó a los senadores que conjuren "los demonios de la intolerancia" y eviten "la ira de la crispación y los temores de una innecesaria confrontación que, sin pretenderlo, se traslada a la sociedad".
Además, Javier Rojo apostó por que en la nueva legislatura se emprenda una reforma profunda del Senado, a través de una reforma constitucional, "para hacerlo más coherente con la realidad autonómica" y para que incluya novedades en sus funciones, en su composición y "en la relevancia de su papel institucional".
También apostó por agilizar el Debate del Estado de las Autonomías, por buscar "fórmulas más sencillas y prácticas" de presentación de las candidaturas al Senado y por reformar el Reglamento de la Cámara en dos aspectos: la continuidad de los senadores autonómicos cuando se disuelve el Senado por la convocatoria electoral (ellos son designados por los Parlamentos de las CCAA) y la fijación del número de senadores que corresponde a cada Comunidad.