Importancia y trascendencia del tratado de Lisboa
viernes 25 de abril de 2008, 12:08h
Actualizado: 28 de abril de 2008, 06:25h
Dr. Fernando De Salas López
Rector de la Sociedad de Estudios Internacionales (SEI)
Presidente de la Fundación Española de Estudios Internacionales (FEDEI)
Académico Correspondiente de la Real Academia de Doctores de España (RADE)
Solo unidos podremos preservar en el futuro nuestro ideal europeo de sociedad en beneficio de todos los ciudadanos y los Estados de la Unión Europea.
Ángela Merkel.
La fecha que el Tratado Europeo de Lisboa debe entrar en vigor, es el 1 de enero de 2009. Lo firmaron el 13 de diciembre de 2007, los 27 Estados – Nación que conforman la Unión Europea, y lo hicieron con alegría e ilusión por haber encontrado una solución que suprimiendo algunos aspectos formales, permitía marchar con el 80% - 90% del contenido de la no aprobada Constitución. Ahora la Unión se fundamenta sobre dos Tratados: El Tratado de la Unión Europea y el Tratado de Funcionamiento de la Unión Europea. Pero se basa en los mismos valores: de respeto a la dignidad humana, libertad, democracia, igualdad, Estado de Derecho, y respeto de los derechos humanos, incluidos los derechos de las personas pertenecientes a las minorías. Estos valores son comunes a los Estados miembros en una sociedad caracterizada por el pluralismo, la no discriminación, la tolerancia, la justicia, la solidaridad y la igualdad entre mujeres y hombres.
Un año ha sido un limitado plazo de tiempo para proceder a la ratificación en el que los miembros de las Instituciones europeas han de dedicar la máxima atención a la marcha de las ratificaciones de los parlamentos y del Referéndum Irlandés. Llevamos cuatro meses de periodo de ratificación y lo han hecho nueve países: Hungría, Malta, Rumania, Eslovenia, Bulgaria, Eslovaquia, Polonia, Austria, y Francia. Los siete primeros son nuevos y procedentes del Este de Europa.
Dada la singularidad y trascendencia que le atribuyo al Tratado de Lisboa quiero contribuir a esclarecer algunas cuestiones relacionadas con la Unión Europea actual y su futuro, reflexionando sobre los siguientes puntos:
- LAS RELACIONES INTERNACIONALES RECLAMAN MAS PESO POLÍTICO DE EUROPA.
- A UNIÓN EUROPEA ES UN MODELO DE COOPERACIÓN INTERNACIONAL.
- TRATADO DE LISBOA: SUSTITUTO DE LA CONSTITUCIÓN. Posibles obstáculos a la Ratificación.
- TRATADOS QUE JALONAN EL PROCESO DE LA UNIÓN EUROPEA (UE) Y LA COLABORACIÓN CIUDADANA.
- ESTÍMULOS A LA CIUDADANÍA EUROPEA.
- EL FUTURO DE LA UNIÓN EUROPEA. (SU ATENCIÓN A LA ECOLOGÍA).
LAS RELACIONES INTERNACIONALES RECLAMAN MÁS PESO POLITICO DE EUROPA.
La Unión Europea es una potencia con una economía mundial de primer orden que no puede ofrecer por mas tiempo el flanco vulnerable y débil de su escaso peso político internacional en relación con el que tienen los Estados-Continente, y sus gobiernos muy enraizados con sus ciudadanos, un idioma común, una larga cultura arraigada en el pueblo, y haber participado, a lo largo de los años, en guerras nacionales contra otros Estados, que siempre ha sido un sólido aglutinante nacional.
La Unión Europea está ausente de estas conexiones y vínculos que se producen entre gobernantes y gobernados. Si bien ahora existe Internet, que no solo contiene muchos elementos aglutinadores entre ciudadanos y Estados, sino que facilita una información rápida, que permite una actividad y cohesión mucho mayor, que la que puede lograrse en Estados Continente menos desarrollados y capaces que la Unión Europea. Esta circunstancia favorable debe ser aprovechada para estrechar lazos entre políticos y ciudadanos europeos.
Los gobernantes europeos no pueden desoír esa llamada indirecta que le formulan sus homólogos de los Estados-Continente, especialmente Estados Unidos y Rusia, que saben bien el papel que la Unión Europea tiene que desempeñar en el concierto mundial de comienzos del Tercer Milenio, y las consecuencias que para el mundo pueden tener las largas detenciones del proceso político integrador europeo.
Que la presencia de la Unión Europea en el tablero mundial no será ahora y en el futuro el débil papel económico de los años de la Guerra Fría, cuando la economía de las seis democracias vencedoras Gran Bretaña, Francia, Bélgica, Holanda y Luxemburgo, estaban arruinadas y se recuperaron económicamente con el Plan Marshall. Ni el escaso, por no decir casi nulo esfuerzo que dedicaron a su Seguridad y Defensa. Los esfuerzos europeos, no estuvieron dedicados a los gastos militares, solo prestaron territorios para construir Bases Militares norteamericanas, por encontrarse bajo el paraguas defensivo de los Estados Unidos a través de la OTAN.
Ahora la Unión Europea (UE) tiene Ejércitos preparados para el cumplimiento de las misiones al uso, misiones Peterberg de protección y consolidación de la paz. Tiene fuerzas de sus países miembros en todas las zonas de conflictos abiertos y ha mejorado en su capacidad defensiva.
Como señala el capítulo 2 del Tratado de la Unión Europea, Disposiciones especificas sobre la Política Exterior y de Seguridad Común: “La competencia de la Unión en materia de política exterior y de Seguridad común abarcará todos los ámbitos de la política exterior así como todas las cuestiones relativas a la Seguridad de la Unión, incluida la definición progresiva de una política común de defensa, que podía conducir a una defensa común (art. 11).
Esta decisión es muy importante, no es un mero juego de palabras, teniendo presente que el Consejo Europeo determina los intereses y objetivos estratégicos de la Unión, y que existe un Alto Representante de la Unión para Asuntos Exteriores y Política de Seguridad, que en estos momentos es el Sr. Javier Solana, que puede presentar propuestas al Consejo. (art. 10B)
LA UNIÓN EUROPEA ES UN MODELO DE COOPERACIÓN INTERNACIONAL
¿De donde viene la Unión Europea? Lo que comenzó siendo una” cooperación para la subsistencia” en los años 50, entró en una consolidada y ampliada Cooperación que apunta a una futura Unión Política. Hemos pasado de 6 miembros a 27 y existen Estados aspirantes en lista de espera. ¡Un éxito continuado y palpable!
Cuando hace 22 años, el 1 de enero de 1986 ingresamos en la Comunidad Económica Europea (CEE) España y Portugal, y ocurrió el accidente nuclear de Chernobil (26 de abril), éramos solamente doce los países asociados. Con un cierto sentido utópico corría por Europa el siguiente chiste: “Esto de Europa, es muy complicado. Imagínese que queremos hacer una casa con doce arquitectos, doce proyectos… y uno de ellos inglés”. Aún faltaban 17 años para la desaparición de la URSS (31 diciembre de 1989) la posterior ampliación con los antiguos miembros del Pacto de Varsovia.
Ha sido un Proceso iniciado en la década de los años 50 “sin prisa pero sin pausa” durante 60 años. Aparecieron líderes políticos demócratas e innovadores, con ideas y pensamientos nuevos que sortearon peligros y dificultades. Las generaciones actuales debemos reconocer y agradecer su excepcional aportación. Sus nombres están en la historia: Jean Monnet, Robert Schuman, Churchill, De Gaulle, De Gasperi, Konrad Adenauer,… y muchos miles de entusiastas europeos, que con su clarividencia y entusiasmo nos han permitido llegar a donde estamos ahora.
El futuro para conseguir políticamente una Europa consolidada con el grado en que lo están actualmente los Estados – Nación que la integran, requerirá un análogo periodo de tiempo para incrementar también la relación de los políticos y ciudadanos europeos, hoy poco sólida.
No bastará con que los políticos lleven a cabo obras positivas de realizaciones consolidadas en cada uno de los ocho objetivos del Tercer Milenio, que marcaron Naciones Unidas y que representarán un claro y beneficioso progreso, esto será “condición necesaria pero no suficiente”, ni tampoco será suficiente que declaren en el art. 1 del Tratado de Lisboa de 2007 su voluntad de gobernar lo más cerca posible de los ciudadanos.
Será preciso que lo lleven a la práctica en los 27 países, y que los ciudadanos conozcan y aclamen públicamente a sus candidatos europeos, en campañas electorales semejantes en entusiasmo político, a las que ahora alcanzan las elecciones de los 27 gobiernos nacionales en cada uno de ellos. En ese momento, podremos estar igualados políticamente con los ciudadanos de los Estados Continente. Cuando ciudadanos y políticos estén adheridos, “como la hiedra al muro”.
TRATADO DE LISBOA: SUSTITUTO DE LA CONSTITUCIÓN
¿Dónde estamos ahora? Nos responde el Tratado de Lisboa que tiene importancia por haber nacido para superar el largo periodo de crisis, reflexión y letargo que supuso la negativa a la aprobación del Tratado de la Constitución Europea. Tras no pocos esfuerzos se lograron superar las diferencias y que se firmara en la capital portuguesa el 13 de diciembre de 2007, como se ha indicado.
Ha sido el mejor Tratado posible y ha superado en varios aspectos a los Tratados actualmente en vigor como son: en eficacia, legitimidad, cooperación y solidaridad entre los Estados miembros. Ha ganado en eficacia al haber logrado mejorar el funcionamiento de la Unión y de sus Instituciones, y en especial el Parlamento, que además de haber aumentado sus prerrogativas políticas, es una clara muestra de la importancia y atención que la Unión Europea otorga a sus ciudadanos que están directamente representados en la Unión a través del Parlamento (art. 8 A-2). También ha mejorado en la apreciación de legitimidad por parte de los ciudadanos por “constituir una nueva etapa en el proceso creador de una unión cada vez más estrecha entre los pueblos de Europa, en la cual las decisiones serán tomados de la forma más abierta y próxima a los ciudadanos que sea posible (art. 1)
Esta voluntad política de acercar la Unión a los ciudadanos y garantizar que sirve a sus intereses, es una prueba clara de la trascendencia del fundamental e importante Tratado de Lisboa.
Posibles obstáculos a la Ratificación.
La Unión Europea esta actualmente enfrentada a varios retos: a la Naturaleza (Medio Ambiente, Cambio Climático y Desastres Naturales), la emigración, el terrorismo, los conflictos abiertos como Israel – Palestina, Afganistán, Irak, Kosovo, etc. y al mismo tiempo lleva a cabo la consolidación política de su proceso de integración, por el impulso dado por la canciller alemana Ángela Merkel,
El próximo 18 de mayo se celebrará el Referéndum de Ratificación en Irlanda país que ha sido uno de los que ha recibido más ayudas. Pero los euroescépticos están realizando una gran campaña a favor del NO para volver a detener el Proceso. Las autoridades de la Unión deben lograr que esto no ocurra. Es su gran responsabilidad. ¿Están actuando adecuadamente? Los irlandeses deben conocer la trascendencia del daño que causaría un nuevo NO. En la ratificación de los demás miembros no se esperan sobresaltos. Ya lo han hecho 9 países como he indicado.
En un artículo publicado en El País (17-04-2008) por el ex Presidente del Parlamento Europeo y eurodiputado español Enrique Barón Castro titulado “El chantaje del referéndum”, da a conocer de forma clara y pormenorizada la situación en que se encuentra el proceso de ratificación del Tratado de Lisboa, y el ambiente que se respira en Irlanda en “la que se están concentrando los variopintas tropas del NO, apoyados por la artillería de la prensa en inglés y los fondos de un millonario caprichoso” (referidas al australiano Rupert Murdoch y el canadiense Conrad Black, que se encuentra en la cárcel).
Enrique Barón Castro, termina señalando que “el tratado prevé que un Estado puede abandonar libremente la Unión, razón de más para que los eurofóbicos voten a su favor”. Como ciudadano europeo, tranquiliza saber que tanto el Parlamento como los demás instituciones de la UE están tomando medidas para evitar que otro parón del NO pueda volver a producirse.
A superar los posibles obstáculos contribuirá mucho el “Informe sobre el Tratado de Lisboa” (2007/2286/ INI) de fecha 20 de enero de 2008, con 101 páginas, que los eurodiputados de la Comisión de Asuntos Constitucionales del Parlamento Europeo, Richard Corbett e Iñigo Méndez de Vigo, han presentado al Parlamento, que lo aprobó por unanimidad. Dicho Informe tiene por finalidad incrementar la responsabilidad democrática y la capacidad de decisión con lo que los ciudadanos dispondrán de un mayor control sobre la actuación de la Unión con una serie de mejoras, como la relativa a la legislación comunitaria que estará sujeta a un nivel de control parlamentario que no existe en ninguna otra estructura supranacional o nacional. Afirmar los valores, reforzar los derechos de los ciudadanos, aumentar la claridad, más eficacia, mayor cooperación leal para informar a los ciudadanos europeos de manera clara y objetiva, sobre el contenido del Tratado.
TRATADOS QUE JALONAN EL PROCESO DE LA UE Y LA COLABORACIÓN CIUDADANA.
Para recordar “de donde venimos”, mencionamos los hitos que jalonan fechas importantes del Proceso de logros y éxitos: Tratado de Roma (1957), Acta Única (1986), Maastricht (1992), Ámsterdam (1997), Niza (2001), Declaración de Laeken (2001), Convención Europea (2002 – 2003), Conferencia Intergubernamental (2003 – 2004), la firma de la Constitución Roma (20 -10 - 2004), Ratificaciones y Referendos (2004 – 2006). El No de Francia y Holanda, produjo la detención hasta el actual texto consolidado del Tratado de la Unión Europea firmado en Lisboa (13 de diciembre de 2007) que se encuentra en periodo de ratificación.
Conscientes los líderes políticos que en la década de los años 50 comenzaron a constituirse las Comunidades Europeas, que sin la ayuda, presencia y colaboración ciudadana sería una UTOPÍA irrealizable, solicitaron la cooperación de los ciudadanos. Al principio a personas expertas y limitadas, y sucesivamente con mayor amplitud, especialmente al publicar el Tratado de Maastricht (1992) y comprender la Comisión que era un documento de tal complejidad que resuelta “perfectamente incomprensible” para los ciudadanos.
Las Comunidades Europeas al hacer los Tratados cambiaron de táctica, hablaron de claridad y transparencia e invitaron a los ciudadanos a colaborar para mejorar el texto. Personalmente lo he hecho en dos ocasiones que han sido las siguientes:
Primera: Al publicarse el Tratado de Maastricht (1992), como la Comisión invitó a colaborar a los recién nombrados “Ciudadanos Europeos”, investigué sobre la dificultad de su comprensión por lo intrincado del mismo y las consecuencias de su no aprobación por Dinamarca, que obligó a repetir el Referéndum. Para evitar que el siguiente Tratado de Ámsterdam (1997) incurriera en los mismos defectos de forma, escribí artículos y propuse a las respectivas Conferencias Intergubernamentales la utilización de la Norma ISO 2145/1978 para mejorar la forma y comprensión de ambos tratados. Por intermedio del Sr. Embajador de Francia en España Sr. Patrick Leclerq y de su Ministro de Asuntos Exteriores, conseguimos que en el art. 12 del Tratado de Ámsterdam se publicaran dos “cuadros de equivalencias” por las que se cambiaron la numeración de los 53 artículos del Tratado de la Unión Europea, y de los 314 artículos del Tratado Constitutivo de la Comunidad Europea.
Segunda: También envié Propuestas de Forma y Fondo al Proyecto de Constitución Europea de 2003. Fue aceptada la de Forma y cambió la numeración que se hizo correlativa y se suprimieron letras. Fui invitado a una reunión en Bruselas del Consejo Económico y Social, con los 150 ciudadanos que enviamos Propuestas, el 22 de enero de 2004.
Estas aportaciones mías para facilitar la comprensión de los Tratados las considero de excepcional importancia por afectar a los ciudadanos. Ciertamente no fueron numerosas tales propuestas entre 450 millones de europeos.
Ha pasado más de medio siglo y hoy la Utopía se ha convertido en realidad. Es prácticamente imposible que alemanes y franceses se enfrenten en un nuevo conflicto análogo a los referidos. La Utopía también ha cambiado de concepto. De un proyecto Irrealizable, ha pasado a ser un plan o proyecto optimista que parece irrealizable en el momento de su formulación, pero que puede convertirse en realidad. La llegada del Hombre a la Luna fue una utopía hasta el 20 de julio de 1969. ¿La utopía de la Unión Europea dejará de serlo en el siglo XXI y será una realidad importante en los aspectos políticos, económico, sociales, jurídicos, de defensa, etc.?
ESTÍMULOS A LA CIUDADANÍA EUROPEA
Los seres vivos constituimos lo más importante de lo existente en el Planeta Tierra, y dentro de ellos, la especie humana nos regimos, desde 1948, por unas normas de trascendental importancia: La Declaración Universal de los Derechos Humanos”. Según ella, todos los seres humanos nacen libres e iguales en dignidad y derechos. Además, todo individuo tiene derecho a la vida, a la libertad y a la seguridad de su persona; a que le reconozca su personalidad jurídica; a ser iguales ante la ley. Y también que: “TODA PERSONA TIENE DERECHO A UNA NACIONALIDAD. A NADIE SE PRIVARÁ ARBITRARIAMENTE DE SU NACIONALIDAD NI DEL DERECHO A CAMBIAR DE Nacionalidad (art. 15).
La nueva Europa que institucionará el Tratado de Lisboa, ha aumentado el concepto de nacionalidad en cuanto a proceder de un mismo origen, tener una tradición común y hablar un mismo idioma. Pasará a ser la “EUROPA DE LAS NACIONES” o bien “Europa, Nación de Naciones” ya que de ambos modos ha sido denominada.
Las personas estamos actualmente calificados como Sujetos de Política Internacional, reconocimiento político internacional que hasta hace pocos años solo se otorgaba a los Estados.
Al adquirir una ciudadanía se establece un vínculo político que une a un individuo con la organización estatal. Expresa dos conceptos: calidad y derecho del ciudadano, y también el conjunto de ciudadanos de una Nación entendida “como el conjunto de personas de un mismo origen étnico y que generalmente hablan un mismo idioma y tienen una tradición común”. El Estado es un concepto referido al conjunto de los órganos de gobierno de un país soberano.
Fue el Tratado de Maastricht (1992) el que consagra el trascendental principio de crear una ciudadanía de la Unión, al otorgar a cada europeo el derecho de votar y de poder ser elegido en las elecciones municipales del Estado en que tenga su residencia. En el actual Tratado de la Unión Europea, los 27 Jefes de Estado y de Gobierno se manifiestan estar RESUELTOS a crear una ciudadanía común a los nacionales de sus países, y lo desarrollan en los artículos 8, 8 A. y 8 B, en los siguientes términos, que por su importancia conviene recordar:
La Unión respetará en todas sus actividades el principio de igualdad de sus ciudadanos, que se beneficiarán por igual de la atención de sus instituciones, órganos y organismos. Será ciudadano de la Unión toda persona que ostente la nacionalidad de un Estado miembro. La ciudadanía de la Unión será complementaria y no sustitutiva a la ciudadanía nacional.
1. El funcionamiento de la Unión se basa en la democracia representativa.
2. Los ciudadanos están directamente representados en la Unión por el Parlamento Europeo.
Los Estados miembros estarán representados en el Consejo Europeo por su Jefe de Estado o de Gobierno, y en el Consejo por sus gobiernos que serán democráticamente responsables, bien ante sus Parlamentos nacionales, bien ante sus ciudadanos.
3. Todo ciudadano tiene derecho a participar en la vida democrática de la Unión. Las decisiones serán tomadas de la forma más abierta y próxima posible a los ciudadanos.
4. Los partidos políticos de dimensión europea contribuirán a formar la conciencia política europea y a expresar la voluntad de los ciudadanos de la Unión.
Artículo 8 B (artículo I-47)
1. Las instituciones darán a los ciudadanos y a las asociaciones representativas, por los causes apropiados, la posibilidad de expresar e intercambiar públicamente sus opiniones en todos los ámbitos de actuación de la Unión.
2. Las instituciones mantendrán un diálogo abierto, transparente y regular con las asociaciones representativas y la sociedad civil.
3. Con el objeto de garantizar la coherencia y la transparencia de las acciones de la Unión, la Comisión mantendrá amplias consultan con las partes interesadas.
4. Un grupo de al menos un millón de ciudadanos de la Unión que sean nacionales de un número significativo de Estados miembros, podrá tomar la iniciativa de invitar a la Comisión, en el marco de sus atribuciones, a que presente una propuesta adecuada sobre cuestiones que estos ciudadanos estimen que requiere un acto jurídico de la Unión para los fines de la aplicación de los Tratados.
Las condiciones y los procedimientos necesarios para la presentación de una iniciativa de este tipo se fijarán de conformidad con el artículo 21 (primera parte) del Tratado de Funcionamiento de la Unión Europea.
Hasta el momento, los europeos nos sentimos ciudadanos europeos por nuestros derechos políticos. Y también lo visualizamos por tener el EURO, el PERMISO DE CONDUCCIÓN que se otorga según el Modelo de las Comunidades Europeas, por el PASAPORTE DE LA UNIÓN EUROPEA Y POR LAS MATRICULAS DE LOS AUTOMOBILES. Asimismo por poder llevar en la solapa la insignia de las doce estrellas de la UE.
Pero considero de singular trascendencia para el fortalecimiento de la Unión Europea, que sus quinientos millones de habitantes nos sintamos ciudadanos europeos consolidados y tengamos algún carné acreditativo de tan importante condición, así como mayores estímulos, materiales y espirituales para que podamos apreciar la alegría, satisfacción y emoción, en ciertos momentos, de sentirnos europeos portadores de una herencia cultural, religiosa y humanista de Europa, a partir de la cual se han desarrollado los valores universales que constituye nuestro importante acervo europeo, con los derechos individuales e inalienables de la persona humana, la libertad, la democracia, la igualdad, el Estado de Derecho y respeto a los derechos humanos, incluidos los derechos de las personas pertenecientes a minorías. Estos valores son comunes a los Estados miembros, en una sociedad caracterizada por el pluralismo, la no discriminación, la tolerancia, la justicia, la solidaridad y la igualdad entre mujeres y hombres.
Quiero presentar a las instituciones Europeas unas propuestas encaminados a activar e impulsar la nacionalidad europea para que sus ciudadanos nos sintamos más cerca de los políticos e instituciones europeas, y contribuyamos a alcanzar las finalidades y objetivos que el Tratado de Lisboa les señala.
Propuesta Nº 1. DOCUMENTO EUROPEO DE IDENTIFICACIÓN (DEI)
Sería análogo a los existentes DIN de los 27 países pero reflejaría nuestra nacionalidad europea. Contendría innovaciones que recogiendo todos los adelantos informáticos que ya figuran en los chips electrónicos para una identificación cierta e infalsificable, y también datos personales que puedan salvar vidas y facilitar la realización de operaciones propias de la Sociedad de la Información en que vivimos.
Propuesta Nº 2. MEDALLA DE EUROPA POR SERVICIOS DISTINGUIDOS.
En las categorías de Oro, Plata y Bronce, sería un gran estímulo ciudadano, análogo a la Legión de Honor francesa, la Orden británica de la Jarretera, etc.
Propuesta Nº 3. SELLOS DE CORREOS DE LOS PAÍSES EUROPEOS.
Que todos los sellos en circulación y cualquiera sea su valor, contengan las 12 estrellas de la Unión Europea.
Estas propuestas de mejoras “considero unirán más a los hombres y mujeres entre sí y con sus políticos”. Facilitarán la gobernabilidad, mejorarán y consolidarán a la Unión Europea y contribuirán a encontrar una solución al problema enunciado de que los ciudadanos europeos se sientan cada día más y mejores ciudadanos.
EL FUTURO DE LA UNIÓN EUROPEA (SU ATENCIÓN A LA ECOLOGÍA)
Para tratar de saber “a donde vamos los europeos”, es preciso investigar sobre el futuro. La UE puede ocupar el sitio que le corresponde en Relaciones Internacionales en el Tercer Milenio, en las décadas de 2010, 2020 y siguientes, a la vista de los 60 años que ha empleado en el proceso hasta el momento actual. Para entonces puede lograr una estructura política y una Administración análogas a las que tienen hoy los Estados Continente con los cuales ha de competir en el marco internacional.
Considero que en el futuro la Unión Europea, tendrá los siguientes cometidos y exigencias: Los derivados de las finalidades que expresa en el Tratado de Lisboa de 13 de diciembre de 2007. Y también, las que como Sujeto de Política Internacional le impongan o aconsejen las Relaciones Internacionales en cada momento.
Responsabilidades impuestas por el Tratado de Lisboa de Orden interno
• Proponer la Paz y el bienestar de sus pueblos
• Garantizar la libre circulación de personas y mercancías, con adecuadas medidas de control de asilo, inmigración y delincuencia.
• Mantener y acrecentar el mercado interno, el progreso científico y técnico.
• Fomentar la justicia, la igualdad de mujeres y hombres, la solidaridad de generaciones, y los derechos del niño.
• Desarrollará el patrimonio cultural europeo, la unión económica y monetaria hasta lograr que el euro sea empleado por todos los miembros.
• Reconocerá los derechos, libertades y principios enunciados en la Carta de Derechos Fundamentales de 7 de diciembre de 2000 y se adherirá al Convenio Europeo para la Protección de los Derechos Humanos y de las libertades Fundamentales (art. 6)
En sus relaciones con el resto del mundo
• Promoverá sus valores e interese y contribuirá a la protección de sus ciudadanos.
• Contribuirá a la Paz, la seguridad, el desarrollo sostenible del planeta, la solidaridad y el respeto mutuo entre los pueblos, el comercio libre y justo, y la erradicación de la pobreza y la protección de los derechos humanos, especialmente los derechos del niño, así como al desarrollo y estricto respeto del Derecho Internacional, en particular el respeto de los principios de la Carta de las Naciones Unidas.
Responsabilidades como Sujeto de Política Internacional
• La Unión Europea se esforzará en cumplir los Objetivos del Tercer Milenio, señaladas por Naciones Unidas en el año 2000.
El futuro geopolítico le exigirá estar a la altura de los Estados Continente (EC), entre otros, en estos aspectos:
• Ser la UE un “Gigante Económico y Político” (es enano político). Rapidez en la adopción de decisiones en una Política Internacional única, no en 27.
• Tener una Política Antiterrorista eficaz y coordinada ante el Terrosismo interior (tipo ETA) y el internacional (tipo Al-Qaeda).
• Una cohesión ciudadana análoga a la de los Estados Continente.
• Mayor dedicación de los gobernantes a Europa. (art. 69 D - 69 L)
• Mayor capacidad de Defensa y Disuasión. ¿Será Potencia Nuclear?
• Mayor atención ecológica y a la política energética y medioambiental.
• La UE debe tener una sola voz. Un solo idioma común: inglés, para relacionarse con sus Miembros, con Naciones Unidas y demás Estados del Mundo.
• Reflexionar sobre ventajas y posibilidades de constituir en el futuro los Estados Unidos de Europa (Federación o Confederación), previsto en la Declaración Schuman, de 9 de mayo de 1950.
• El desarrollo de la Ecología le obligará a dedicarle más atención y actividad que la contenida actualmente en el Título XV, artículos 174, 175, 176 del Tratado de Funcionamiento de la Unión Europea.
Y tendrá siempre presente que “los Estados miembros tendrán a su cargo la financiación y ejecución de la política en materia de medio ambiente” (art. 175)
Ante tantas responsabilidades en el presente y en el futuro, se comprende que la Unión Europea no puede esperar para caminar como la gran potencia que está llamada a ser. ¡Todos debemos ayudarla a conseguirlo!