Valencia preconciliar
jueves 05 de junio de 2008, 13:33h
Actualizado: 10 de junio de 2008, 12:54h
La diferencia entre una crisis y una agonía es que la protagonice, o no, Mariano Rajoy. La agonía del PP lleva camino de hacer callo y convertirse en un clásico español junto a la sequía y la falta de asistencia a teatros y museos. La acera de la calle Génova se ha convertido en un pasillo de desencantados que van a jalear o a vituperar según quién, hasta a Fraga le tocan las palmas en señal de coña.
Esta crisis de identidad ha ido demasiado lejos, tanto que apenas interesa lo que ocurre en el PSOE. Gracias a los secundarios de la trama “genovesa”, personajes como José Blanco o Jose Antonio Alonso han pasado a mejor gloria; nadie habla de ellos. Es mucho más interesante ver cómo se sacuden, cómo se desprecian y cómo se mueven las líneas enemigas dentro de la sede de las gaviotas.
Cada uno tiene su pecado y arrastra sus consecuencias pero tampoco se ve una voluntad de Rajoy por acallar bocas. No estaría mal que cerrara su equipo y que soltara lastre de antipatía. Si Rajoy hiciera “footing” por la mañana, (cosa que no sería de extrañar para no escuchar a Losantos en la radio), tendríamos serias dudas para saber si corre o huye. Es el prisionero de Zenda del centro/derecha español.
Al congreso de Valencia tendrán que invitar a los cascos azules porque aunque Mariano gane, algo bastante evidente, el reparto de patadas por debajo de la mesa está garantizado. Algunos deberían revisar el menú por si tiene alguna carga tóxica. Se pone uno a hablar de tendencias y “familias”, y de repente aparecen los Borgia.
A todo esto, Esperanza Aguirre elegida por los madrileños como el personaje favorito para tomar unas cañas. Normal, para tomar unos “finos” se va uno con Gallardón que está de una corrección británica casi olímpica.
www.rafaelmartinezsimancas.com