La actual crisis es la máxima
McCain y Obama se la juegan en materia económica
martes 10 de junio de 2008, 21:17h
Actualizado: 11 de junio de 2008, 17:21h
Mientras el presidente de la Reserva Federal, Ben Bernanke, dice que lo peor de la crisis económica que afecta a Estados Unidos ya ha pasado, John McCain y Barack Obama empiezan a calentar los motores de su maquinaria electoral centrándose en materia económica, que es la que actualmente parece quitar el sueño a los estadounidenses.
Acabada la batalla por la nominación en el Partido Demócrata, la campaña electoral da señas de arrancar por fin en un año en el que la crisis ha dejado sin hogar a un buen número de ciudadanos y cuando el precio de la gasolina marca máximos históricos.
McCain y Obama saben que convencer a los votantes de que sus apuestas en materia económica son las adecuadas es una de las claves para llegar a la Casa Blanca. Los candidatos centran así estos días sus discursos en las soluciones que darán para que se acaben los problemas en los bolsillos de los estadounidenses.
Las diferencias entre los discursos del republicano y del demócrata son sustanciales, pero hay algo que los une: los ataques que se lanzan mutuamente. Para Obama, las medidas económicas que propone McCain supondrían simplemente la continuación de las políticas llevadas a cabo por Geroge W. Bush; mientras que, para el veterano político, las propuestas del senador por Illinois sólo supondrían una subida de impuestos.
McCain ha asegurado hoy, ante un grupo de pequeños empresarios en Washington, que su principal objetivo como presidente es que la economía estadounidense recupere "toda su fuerza" y se ha esmerado en diferenciar sus propuestas de las de su rival demócrata.
"Ofrecemos al pueblo estadounidense apuestas muy diferenciadas en política fiscal, comercio, gasto público y reforma sanitaria, entre otros muchos aspectos", ha explicado un McCain que se ha encargado de subrayar que con Obama como presidente el país viviría la subida de impuestos más importante de los últimos sesenta años.
"¿Vamos a permitir que se produzca la mayor subida de impuestos desde la Segunda Guerra Mundial, como propone mi rival, o vamos a mantener impuestos asequibles para las familias?", se preguntó.
Por su parte, Obama se ha lanzado a recorrer el país en una gira de dos semanas centrada en la economía y con la que visitará estados como Carolina del Norte, Ohio, Florida y Pensilvania, en los que se prevé que se viva una dura batalla por los votos en las elecciones de noviembre.
En su primer alto en el camino, el primer afroamericano en conseguir el apoyo de un partido para presentarse a presidente de Estados Unidos ha arremetido contra McCain de quien que hará poco para aliviar la batalla que libran las familias estadounidenses por llegar a final de mes.
"McCain hará mucho por seguir beneficiando fiscalmente a los ricos y por facilitar deducciones fiscales a las corporaciones, y poco por aliviar a las familias", ha dicho Obama, quien, en su discurso, ha nombrado en hasta quince ocasiones al presidente Bush.
El senador por Illinois también pidió que se inyecten 50.000 millones de dólares "para impulsar la economía estadounidense y ayudar a aquellos que peor lo pasan" con la crisis.
McCain y Obama son la cara y la cruz en materia económica. El primero, conservador, cree que el Gobierno debería desempeñar un papel secundario en economía y simplemente bajar los impuestos; mientras que el segundo apuesta porque el Gobierno tenga un papel activo y ayude a los ciudadanos con rentas más bajas.
De ese modo, McCain apuesta por mantener los recortes fiscales que Bush aplicó en 2001 y 2003, pero Obama centra su atención en el déficit presupuestario, por lo que, aunque mantendría esos recortes para la mayoría estadounidenses, no lo haría para las rentas anuales que superen los 250.000 dólares.
En cuanto a desempleo, Obama apuesta porque el Gobierno ayude activamente a crear puestos de trabajo, mientras que para McCain la solución pasa de nuevo por rebajar los impuestos que pagan las empresas como medida de motivación.
Queda ver, entonces, cuál es la política que más convence a los estadounidenses el 4 de noviembre.