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Peregrinos urbanos

lunes 14 de julio de 2008, 17:21h
Actualizado: 21 de julio de 2008, 13:58h
Quienes deseen hacer el Camino de Santiago y no sepan muy bien por dónde empezar lo tienen fácil. La Asociación de Amigos del Camino es un punto de encuentro para aquellos que desean hacer la Ruta Jacobea. En la céntrica calle de Carretas se encuentra la sede de Madrid, la que más peregrinos reúne.
Una larga cola de futuros caminantes aguarda su turno para recoger su ‘credencial’, documento que les presentará como peregrinos. El presidente de la Asociación de Madrid, José Antonio Ortiz, junto a algunos de sus socios, facilita gratuitamente, durante el horario de atención establecido, estas credenciales, así como folletos sobre la ruta. Asimismo quien lo desee puede adquirir pins, bordones -bastones de peregrinos- o una guía informativa con indicaciones geográficas, artísticas e históricas.

Tras la recogida de la documentación, José Luis Bartolomé, uno de los miembros de la asociación, aguarda en una sala contigua para dar unas charlas preparatorias de cara a la realización del camino.Y así día tras día.

Desde su fundación en 1987, uno de los principales objetivos de esta asociación ha sido orientar a gente que quiere peregrinar a Santiago. La entidad madrileña forma parte de la Federación Española de Asociaciones de Amigos del Camino de Santiago y es la que más peregrinos aporta. Más de 9.000 personas de casi todas las edades y profesiones se acercaron hasta estas oficinas el año pasado.

 “Damos información general sobre albergues, rutas, caminos, así como consejos prácticos sobre la preparación física”, señala el presidente. “Procuramos que todas las preguntas que se vayan a plantear, ya estén contestadas”, afirma por su parte, Bartolomé. “Les decimos que deben mentalizarse de lo que van hacer, porque 200 kilómetros no se pueden hacer así como así. El camino es fundamentalmente una guía espiritual. Aún así, es también conocer gente, las piedras, el arte del Camino de Santiago”, asegura Bartolomé, mientras me enseña las reproducciones a pequeña escala de los monumentos.

La Asociación, situada en el séptimo piso de la calle Carretas número 14, facilita algunos consejos prácticos que es importante tener en cuenta antes de lanzarse a la aventura jacobea; se aconseja sobre el tipo de calzado y de ropa adecuados para realizar la ruta, qué cantidad de agua es necesaria para nuestro cuerpo en las épocas de más calor, qué documentación personal hay que llevar encima o cuáles son los derechos del peregrino. Además, se hace especial hincapié en la preparación física y se recomienda un entrenamiento progresivo en las semanas previas a la partida.

El camino puede hacerse durante todo el año, aunque los meses de verano son los de mayor afluencia. Existe una amplia oferta de albergues públicos y privados en los que poder descansar por un módico precio de entre tres y diez euros. Incluso hay albergues dependientes de los llamados ‘hospitaleros’ que sólo piden un donativo. El Albergue de Peregrinos de Tardajos, en Burgos, es sólo un ejemplo.

Es muy importante que el peregrino selle la credencial cada día en el lugar donde duerma para poder obtener finalmente ‘La Compostela’, documento expedido por la Catedral de Santiago, que certifica que ha hecho el camino en peregrinación. Para obtenerla es necesario haber recorrido al menos los últimos 100 kilómetros a pie o 200 kilómetros en bici. Sólo aquel que lo haga merecerá la consideración de peregrino y obtendrá el diploma.

La Asociación no es lucrativa. No depende de ninguna institución u organismo y se mantiene gracias al esfuerzo de sus socios, que invierten su tiempo libre y su dinero en mantener el barco a flote. “La Comunidad de Madrid ha ayudado en la señalización del camino que parte de Madrid, pero el pago del alquiler de la sede sale de la cuota de los socios que pagan unos 35 euros al año”, asegura el presidente. “Lo hacemos en nuestro tiempo libre porque nos gusta, para formar a los peregrinos y para preservar la peregrinación”, asegura.

“La motivación de los peregrinos de ahora es la misma que la de antes”, indica Ortiz. “Quizás antes fuera más espiritual y ahora más deportiva, pero empiezas por deporte y acabas siendo un auténtico peregrino”, explica. “El poder del camino es antropológico. Es darse cuenta de que necesitas de los demás y del potencial que tienes para ayudar. Es algo que no sucede en Madrid. El camino te transforma”, afirma.

En opinión de José Luis Bartolomé, “algo fundamental que tienen que llevar en la mochila es la ilusión. Lo que es importante realmente es cómo vuelve ese peregrino. Los que saben aprovechar ese silencio, se paran a mirarse en profundidad, comienzan a ordenar su vida, y cuando llegan a Santiago, han cambiado. Algo tendrá el camino”.
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