Muerte y desaparición: una historia inconclusa
viernes 18 de julio de 2008, 17:49h
Actualizado: 08 de agosto de 2008, 22:18h
La determinación de un juez de procesar al general (R) Santiago Sinclair por la desaparición de cinco militantes de FPMR, pareciera ser una noticia más en las investigación de los crímenes de la dictadura, donde varios altos jerarcas del régimen militar ya han sido procesados y encarcelados en prisiones especiales para el efecto.
Sin embargo, esta vez se trata de quien era la máxima autoridad del ejército en el momento de la ocurrencia de los hechos, ya que el general Augusto Pinochet ocupaba la Presidencia de la República, en virtud de la Constitución de 1980, que él mismo había dictado con el afán de garantizar su permanencia en el poder.
Por la fecha en que ocurrieron las ejecuciones -septiembre de 1987- fue uno de los últimos crímenes de la dictadura. Según el procesamiento, los cinco frentistas fueron detenidos entre el y 10 de septiembre por agentes de la CNI, semana y media después del secuestro del coronel Carlos Carreño, con el propósito de "canjearlos" por su liberación. Una vez que Carreño fue liberado en Brasil, el alto mando del Ejército resolvió "eliminar" -es decir asesinar- a los cinco detenidos y lanzar sus restos al Océano frente a la costa de Quintay. Los cadáveres, atados a durmientes, fueron transportados desde el Fuerte Peldehue hasta el mar a bordo de un helicóptero del comando de Aviación del Ejército.
Aparte de Sinclair, el ministro de la Corte de Apelaciones, Mario Carroza, decidió procesar al general –también en retiro- Hugo Prado, quien fue Jefe de la Dirección de Inteligencia del Ejército (DINE).
El argumento jurídico es claro: "fundamentalmente, por una situación de responsabilidad del mando". Esta situación también afecta al actual coronel en servicio activo Marco Antonio Bustos Carrasco. En esta causa ya van 27 oficiales y suboficiales retirados, declarados reos por esos crímenes.
Para más de alguien, la decisión de la justicia, 21 años después de ocurridos los crímenes, puede aparecer como una acción tardía y extemporánea que revive odios y venganzas. Sin embargo, para las agrupaciones de derechos humanos el hecho judicial se inscribe en un principio que para esas entidades es irrenunciable: establecer la verdad y hacer justicia.
En días pasados fuimos testigos del afán justiciero del director del Centro Simón Wiesenthal de Jerusalén, Efraín Zuroff. Zuroff, junto a una delegación del Centro Simón Wiesenthal, estuvo en Santiago para coordinar la búsqueda del criminal nazi apodado el "doctor muerte", responsable del asesinato de centenares de personas en el campo de concentración de Mauthausen.
"Este año, por primera vez, Aribert Heim encabeza la lista de los criminales nazis más buscados", dijo a los periodistas Zuroff. "Es el número uno porque mató personalmente a centenares de personas. No hay dudas de que es culpable. Esto está perfectamente documentado. Además, torturó a sus víctimas antes de matarlas y usó partes del cuerpo de éstas para hacer objetos de decoración en su oficina", detalló.
De la ocurrencia de estos crímenes han pasado más de 60 años, lo que demuestra que hacer justicia en realidad no tiene fecha.
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Sergio Campos
Periodista y profesor