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Así será el regreso gradual a la actividad normal cuando se levante el confinamiento por el coronavirus
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(Foto: Chema Barroso / MDO)

Así será el regreso gradual a la actividad normal cuando se levante el confinamiento por el coronavirus

lunes 06 de abril de 2020, 08:03h

Aunque el Gobierno solicitará al Parlamento una segunda prórroga del estado de alarma, para que ésta esté vigente al menos hasta el 26 de abril, el plan es que poco a poco distintas actividades económicas y laborales se vuelvan a incorporar a la normalidad. Por tanto el regreso a la actividad regular será gradual, no pasando del confinamiento casi total por el coronavirus a la plena normalidad.

Implementación por zonas: las regiones más golpeadas por el coronavirus tardarán en ver levantarse las restricciones de movimiento. Las comunidades autónomas donde menos ha tenido incidencia la epidemia podrán gozar de más flexibilidad a la hora de retirar algunas de las medidas de confinamiento más duras.

Control individualizado: es posible que, como planea Alemania, se den permisos puntuales para disfrutar del exterior a las personas que hayan superado el virus de manera acreditada y den negativo en las pruebas del covid-19. Se les considerará personas 'inmunizadas' por generar anticuerpos contra el coronavirus y podrían incorporarse gradualmente a la actividad laboral o salir de casa a hacer deporte si su trabajo depende del ejercicio físico.

Filtro por edades: siempre siguiendo los mencionados tests de coronavirus, las personas más jóvenes que hayan sido inmunizadas serían las primeras en gozar de permisos para volver a la actividad o salir a la calle, puesto que no son personas de riesgo. Siempre que acrediten no ser portadores o un peligro potencial para grupos de riesgo, como ancianos o personas con patologías, podrían ir recuperando la normalidad antes que personas más mayores y ancianos. Los llamados 'grupos de riesgo' serían los últimos en reincorporarse a la actividad plena, quizás ya en el mes de mayo.

Salidas con niños: se permitirá que un padre o tutor legal pueda pasear por la calle con un niño, de manera individual y no grupal, para que los menores puedan tomar el aire y beneficiarse no sólo de una actividad al aire libre y saliendo de casa, sino también enriqueciéndose de la vitamina D del sol y otras propiedades de un paseo por la calle o el entorno más ideal pero cercano al hogar.

Protección máxima: puede que también se permita que algunas actividades consideradas "no esenciales" para la economía vuelvan a recuperar la actividad, como por ejemplo la industria y la construcción, pilares claves para el PIB nacional. Pero sus trabajadores tendrán que ser protegidos al máximo con material que eviten los contagios, tales como guantes, mascarillas... Las empresas deberán demostrar que las medidas protectoras se implementan en sus puestos de trabajo.

Colegios y centros educativos: aquí hay más controversia entre los expertos. No se quiere que los jóvenes y niños sean portadores de forma indiscriminada para contagios, y aunque por edad estos pacientes son los menos afectados por el coronavirus y sus síntomas, podrían generar más infectados entre el personal de los centros.

Eventos y concentraciones masivas: los deportes con espectadores y otros eventos de ocio, como salas de cine, conciertos u otras concentraciones masivas de personas serán, sin duda, las últimas en reincoporarse a la normalidad. Puede que ni en verano estén permitidos, y en ningún caso en las primeras semanas tras finalizar el estado de alarma por ser un escenario fácil para contagios masivos. Tampoco deberían permitirse manifestaciones, aunque será un asunto delicado porque éstas son actos públicos de la libertad de expresión, opinión y manifestación de la ciudadanía, como por ejemplo para protestar contra la gestión política de la crisis sanitaria.

Hostelería: también se ve complicado que los bares, restaurantes, terrazas, hoteles... vuelvan pronto a la normalidad al considerarse no esenciales para la ciudadanía, por mucho que generen riqueza y millones de personas dependan en nuestro país de esta actividad. Sin embargo, son claros focos de contagios con aglomeraciones que se consideran en estos momentos innecesarias. Serán, como los eventos y actos de ocio, los últimos en incorporarse a la normalidad.

Evitar la confianza y las recaídas: regresar gradualmente a la normalidad deberá ser incompatible con confiarse y permitir que sigan produciéndose contagios entre la población ahora sana. Para ello, se será muy cuidadoso a la hora de dar permisos y siempre bajo pruebas de coronavirus, para garantizar que un portador pueda de nuevo ir contagiando a personas sanas en los puestos de trabajo, medios de transporte, la calle... Tampoco se pecará de darse prisas injustificadas, como sucedió en China: las recaídas se debe a que algunos pacientes no habían superado realmente la enfermedad pero eran dados de alta para no saturar las plazas hospitalarias. La pérdida de síntomas no es sinónimo de fin de la enfermedad y de ser portador del virus a nuevos contagiados.

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