Las negociaciones entre el PP y Vox para investir a María Guardiola como presidenta de Extremadura han sufrido un parón inesperado.
La formación de Santiago Abascal ha elevado sus exigencias de cara a la formación del nuevo ejecutivo autonómico justo cuando este martes, 20 de enero, se tiene que constituir la Asamblea autonómica.
Vox reclama ahora entrar en el gobierno con consejerías que dispongan de "presupuesto ejecutable" para desarrollar sus políticas.
Exigencias no esperadas

José Antonio Fuster, portavoz de Vox, ha calificado esta condición como "la madre del cordero" para cerrar cualquier pacto. Esta postura ha causado una profunda sorpresa en el PP, que daba por hecho que solo quedaban por resolver algunos "flecos" menores.
Vox, a diferencia del resto de partidos, no cancelaba su agenda por la tragedia del accidente de Adamuz. El portavoz justificó esta decisión como una "obligación" y una forma de homenajear a las víctimas exigiendo responsabilidades.
Durante su intervención, Fuster negaba que Vox haya roto las negociaciones de forma definitiva. Según sus palabras, se han limitado a comunicar unas condiciones que consideran "extremadamente razonables" para que el cambio de rumbo en la región sea efectivo. También lo negaba Óscar Fernández, el líder de Vox en Extremadura.
El conflicto surge tras la experiencia de la anterior legislatura de 2023. En aquel momento, Vox aceptó una consejería menor, la de Gestión Forestal y Mundo Rural. Sin embargo, un año después, el partido rompió los 5 gobiernos autonómicos que compartía con el PP. Fuster sostiene que, en esta ocasión, fue la propia Guardiola quien ofreció a Vox entrar en el gobierno. El partido aceptó la oferta, pero insiste en que no aceptarán cargos vacíos de contenido o de capacidad económica. Sin el apoyo de los 11 diputados de Vox, Guardiola no tiene opciones de ser investida presidenta.
La presidencia de la Asamblea
Este martes se constituye la Mesa de la Asamblea regional y el ambiente es de máxima tensión. Ante la falta de un pacto global, desde el PP aseguran que la presidencia de la Cámara les corresponde a ellos por haber ganado las elecciones.
Vox ha restado importancia a los puestos en la Mesa, afirmando que no están en política "por los sillones", pero los 'populares' se muestran desconcertados por este giro en las negociaciones. Sospechan que podría tratarse de una estrategia nacional de Vox ante el próximo "carrusel" de elecciones autonómicas que se avecinan en España.
La realidad es que en otras comunidades, como Valencia o Baleares, Vox sí que consiguió presidir el parlamento regional como exigencia previa al PP. Guardiola quiere que Manuel Naharro, de su partido, presida la Asamblea, lo que podría provocar el primer gesto de contrariedad de Vox en esta nueva legislatura.
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