El informe, adoptado con los votos a favor de 536 eurodiputados y 37 en contra, recuerda que más de cinco millones de niños en el conjunto de la Unión Europea son obesos y alrededor de 22 millones padecen problemas de sobrepeso.
Por ello, la Eurocámara instó a los Estados miembros a reconocer la obesidad como una enfermedad crónica y subrayó la necesidad de mejorar los hábitos alimenticios de la población europea desde una edad temprana. Además de
pedir que se dejen de vender en centros escolares alimentos y bebidas de alto contenido en grasas o pobre valor nutritivo, sal y azúcar, los eurodiputados piden que se "
controlen y mejoren la calidad y los niveles nutritivos de las comidas servidas en los colegios y guarderías" de manera que éstas incluyan frutas y hortalizas.
Los eurodiputados consideran positivo impulsar un proyecto de distribución de frutas en los centros escolares con fondos europeos y piden a los Veintisiete que garanticen una oferta de productos sanos en las máquinas expendedoras en las escuelas. También consideran que la publicidad en los colegios de productos menos saludables para el organismo deben requerir un consentimiento expreso de los centros escolares bajo control de las asociaciones de padres.
Los eurodiputados piden además la prohibición de los ácidos grasos trans en la UE, tras lamentar que "
sólo algunos Gobiernos europeos" han tomado acciones para reducir la exposición de los consumidores a los ácidos grasos trans artificiales. Si el nivel de estos ácidos supera el 2% de la aportación energética total, su consumo está asociado a un incremento significativo de los riesgos de enfermedades cardiovasculares, advierten en su informe. Además, reclaman que se analice los efectos de los potenciadores artificiales de sabor --incluidos los glutamatos, guanilatos y inosinatos-- en los platos preparados de forma industrial.
Frutas y hortalizas
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Para fomentar el consumo de frutas y hortalizas, los eurodiputados piden a los países comunitarios que todavía no aplican un IVA reducido para estos productos que lo hagan y, de manera más general, piden que se modifique la legislación comunitaria para situar en menos del 5% este IVA reducido. Asimismo, reclamaron a los ministros de Economía de la Unión Europea que permitan a los Estados miembros aplicar tipos reducidos de IVA para "
bienes de primera necesidad con fines sociales, económicos, medioambientales o de salud".