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¡Hombre dinero...!

¡Hombre dinero...!

Cuando todo se vale, todo se acepta y todo es permitido, inevitablemente llega al caos. ¡Ley social, entropía de la inteligencia, ponderación de la razón! El ejemplo más cercano la crisis financiera americana que muestra lo que pasa cuando se exacerba el espíritu delictivo del dinero. Pero lo más atroz es la hecatombe que se cierne sobre Venezuela.

El dinero y su efecto narcótico convierten en ciegos, sordos y mudos a instituciones e individuos. Y es entonces cuando cual personaje apocalíptico, con sonrisa burlona e imparcial, llega la tragedia y se afinca sobre los pueblos. Y mientras esto pasa los gobernantes, con una especie de gozo morboso, engañan y siguen destruyendo cimientos que la humanidad ha logrado edificar después de largas desventuras y aprendizajes.

En los países subdesarrollados el efecto letal de la riqueza sin control es gigantesco. Si en los desarrollados hace quebrar grandes sistemas financieros, en los países como Venezuela, destruye principios elementales indispensables para una vida social medianamente estable. Allá las hipotecas subprime o dinero ultrabarato, no son las únicas pero sí las grandes responsable en parte de la crisis. Aquí el dinero migaja compra y humilla a los más pobres. El dinero bochorno o "basura" consigue solidaridad con otros gobiernos mientras el ciudadano venezolano se vuelve cada día más miserable. Hay un dinero maldito que regalan a terroristas y narcos mientras que en el país mueran centenares de seres en manos de la delincuencia. Y está el dinero putrefacto con el cual amarran incondicionales, esos que hasta amenazan con la muerte para vengar aunque sea un sutil rasguño al jefe.

En las naciones ricas el dinero sin control sacude los cimientos económicos y éticos, en las menos ricas además convierte en llagas los fundamentos universales de la evolución del homo. Después de siglos de experiencias los pueblos han aprendido que sin mecanismos que generen equilibrio social, como son las leyes y las instituciones, la condición pensante se deshilacha asquerosamente pues siempre existirán individuos que sus diseños mentales les lleva a abusar, burlarse y engañar a los demás. Y es cuando la tragedia social toca las profundidades del infierno pues el trastorno delirante conduce al mandatario a creerse que se ha transformado en "Hombre dinero...".

Luis José Uzcátegui
Psiquiatra y antropólogo venezolano
[email protected]

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