Movida en las cajas de ahorro
miércoles 08 de octubre de 2008, 08:44h
Actualizado: 10 de octubre de 2008, 07:22h
No han sido, no, solamente las declaraciones de Fernández Ordóñez, el gobernador del banco de España, hablando de que el sistema financiero español no quedará indemne tras el oleaje mundial y puntualizando que seguramente habrá fusiones. La cosa venía de más lejos y todos miraban a las cajas, donde la CECA no está sabiendo imponer el orden debido -su presidente, Juan Ramón Quintás, ni siquiera estuvo en la reunión de ZP con los banqueros-. Y en las cajas hay un revuelo de mírame y no me toques. Salvando a La Caixa, donde todo parece imbuido de la calma mediterránea -otras cajas mediterráneas, no tan fuertes, tampoco parecen demasiado tranquilas-, el marasmo es grande. Comenzando por Caja Madrid, donde hay impulsos políticos para hacerse con un control que, a juicio de algunos en la Comunidad madrileña, no parece demasiado asegurado: hablan y no paran de las desavenencias entre el poderoso vicepresidente de la CAM, Ignacio González, y el presidente de CM, Miguel Blesa, que trata de preservar su independencia. Hablan y no paran del interés de Esperanza Aguirre por colocar al frente de la poderosa entidad, aprovechando que a Blesa le queda, como mucho, un año -curioso: es Comisiones Obreras quien más sostiene a este hombre, colocado por Aznar, que ha sabido ganarse el respeto de casi todos los sectores-, a Manuel Pizarro. O a Rodrigo Rato. Ambos ‘suenan’ para Caja Madrid, como sonaron en su momento como posibles relevos de Gerardo Díaz Ferrán a la cabeza de la CEOE. Veremos. Ninguno de los dos es mal nombre: Pizarro tiene experiencia al frente de las cajas (y de Endesa) y ahora está mal aprovechado. Rato…Rato es Rato, y aunque dicen que está cómodo en su dorada vida privada, lo cierto es que algunos dicen que aspira a más. Pero, de momento, es Miguel Blesa, que tiene la confianza del gobierno, de Mariano Rajoy, de los sindicatos y de la patronal, quien está al timón, aunque haya quien, a fuerza de ciertos informes jurídicos, quiera apearlo del puesto de inmediato, olvidando aquella máxima ignaciana que dice que ‘en tiempos de crisis, no hay que hacer mudanza’.
Las cajas han funcionado razonablemente, han realizado una (cierta) labor social y, desde luego, han sido instrumento político para algunos presidentes autonómicos, aunque ello no siempre haya sido para mal. Si les alcanza la tormenta, esperemos que sea de una manera planificada, y no poniéndolo todo patas arriba, según comentó a este e-Xclusivo un alto cargo del PP; que piensa que el tema saldrá a relucir en el próximo encuentro entre Zapatero y Rajoy, como no podría ser de otro modo.