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Malos tiempos

Malos tiempos

miércoles 08 de octubre de 2008, 10:51h
Actualizado: 13 de octubre de 2008, 12:02h
TITO B. DIAGONAL
Barcelonés de alta cuna y más alto standing financiero, muy apreciado en anteriores etapas de este diario, vuelve a ilustrarnos sobre los entresijos de las clases pudientes.

Dicen los peperos que no corren buenos tiempos. Lo mismo dice, entre salmo y trisagio, Su Santidad el Papa Benedicto XVI. Todo el mundo mediáticamente conocido –con la excepción de ZetaPé, que está sólo preocupadillo—coincide en que esto va mal. Parece pues, amadísimos, globalizados, megaletileonorisofiados y maltemporados niños y niñas que me leéis, que la crisis ha llegado hasta las glándulas seminales de las nuevas generaciones de españolitos biológicamente masculinos. Vamos, que la calidad de la lefa de nuestros jóvenes es muy chunga. Como que, debido a la contaminación, dicen los médicos que han estudiado el caso, anda escasa de espermatozoides o así…

Naturalmente, Esteban González Pons, la sonrisa del PePé de las Españas, debería apresurarse a decir que la culpa es del Gobierno socialista que no había previsto el hacer frente a semejante crisis en los cinco años que lleva subido al machito. “Es algo que se veía venir”, dirán estos días por los pasillos de la sede central del Partido Popular. “Todo lo señalaba, pero en Moncloa, ni caso”, añadirán. Incluso, algunos de los más irreductibles peperos, los que, en su momento, pertenecieron a la Cofradía de los Aznaristas del Séptimo Día, rezongarán que “con Jose se engendraba mejor, porque había mejor calidad seminal al servicio de España”.

Bueno, pues, pequeñines/as míos/as, no es del todo cierto que en el PSOE no se hayan preocupado de la nueva crisis que se abate sobre nuestra sociedad. Damián, mi redicho valet de chambre, (criptosocialista infiltrado en mi entourage doméstico), ha escudriñado el blog de José Blanco, el vicesecretario general de la tribu sociata, donde, desde hace dos días, éste muestra su preocupación por este tema relacionado con la calidad del licor seminal de los jóvenes entre los 16 y los 30 años de edad. "Escuché la noticia al amanecer en una emisora de radio –escribe Blanco-- Vi que más de la mitad de los periódicos, gratuitos y de pago, destacaban la información en su portada y prácticamente todos abrían sus secciones de sociedad o ciencia con amplias informaciones sobre el asunto". Para continuar explicando su experiencia sobre el particular: "A primera hora de la mañana, cuando me incorporaba a una reunión, comprobé que era el tema de conversación mientras se esperaba al resto de asistentes. Dos de los presentes, mientras nos servíamos un café comentaban que, en los dos bares donde habían recalado antes para tomar un primer café matutino, era el tema de conversación en las respectivas barras. En la mayoría de los casos derivaba hacia algunas bromas o servía para reivindicar, también en tono jocoso, el “poderío” de unas comunidades frente a otras". Palabra de José Blanco. Que se muestra sorprendido porque la cuestión fuera comentada en tantos lugares, lo que le llevó a profundizar, durante todo un domingo, incluso acercándose a la ciudad de Lugo, que celebra sus afamadas Fiestas de San Froilán. El buen hombre no dejaba de pensar en ello y, leyendo más detenidamente la información, dice: “comprobé que, más allá de las chanzas que pueda suscitar, el asunto debe hacernos pensar en serio sobre la calidad de vida de nuestro entorno”.

O sea, amadísimos/as de mi paterno corazón, que no os extrañe si Rodríguez Zapatero tiene que ir al Congreso de los Diputados, a responder las preguntas de Marianito Rajoy sobre la baja calidad del semen de los jóvenes españoles. Seguro que, una vez encarrilada la situación económica (nosotros, los de arriba, jamás perdemos), poco antes de Navidad, un miércoles, a eso de las cuatro de la tarde (una hora menos en Canarias) habrá un debate sobre fertilidad masculina. Lo que no es tan seguro es que Bibiana Aído, la ministra de Igualdad, encargue un estudio sobre la calidad de los óvulos de las púberes (ella, sin duda, diría púberas) españolas.

Como no hay mal que por bien no venga… Al menos, con el escaso potencial genésico de las nuevas generaciones masculinas que, en España, acceden al refocile carnal, habrá menos concepciones y, por tanto, menos abortos. Pecar contra el sexto mandamiento (no fornicarás) se seguirá pecando igual o, incluso más, pero con menos riesgo para las vidas de los indeseados nasciturus, porque habrá una drástica disminución en su número. Esto, sin duda, hará que el cardenal Rouco Varela pueda oficiar un solemne Tedéum de acción de gracias en la catedral de la Almudena.

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