OPINION/Víctor Gijón
Bush y Brown emulan a Chávez y Morales
jueves 09 de octubre de 2008, 12:53h
Actualizado: 10 de octubre de 2008, 07:22h
Con la agudeza que le caracteriza Iñaki Gabilondo acaba de denunciar esa doble moral, la impudicia y demagogia de que hacen gala sin complejos algunos dirigentes políticos. Dice el periodista de La Cuatro que Bush y Brown, los dos grandes defensores del "mercado, mercado", debeladores militantes de las políticas nacionalistas de líderes latinoamericanos como Chávez o Morales, están haciendo ahora lo mismo que antes criticaban.
Tanto el presidente de Estados Unidos como el jefe del Gobierno inglés no han dudado ni un minuto en'‘nacionalizar' sus bancos para evitar la hecatombe. Pues bien, no hace tanto el venezolano Chávez y el boliviano Morales eran acusados de peligrosos comunistas por tomar medidas similares. Y no para evitar que la avaricia de unos pocos terminara arruinando a muchos, como es el caso de los banqueros de la City londinesa o de Wall Street, sino para tener instrumentos económicos con los que sacar a sus pueblos de la miseria. Chávez y Morales podrán haber cometido errores, pero no se les puede reprochar que hagan lo mismo, aunque por razones bien distintas y con objetivos sin duda más loables, que los grandes líderes del mundo mundial.
Ésta es, sin embargo, sólo una pequeña parte del hipócrita montaje de los conservadores ante la crisis. Primero nos intentan hacer olvidar su origen y, segundo, pretenden que demos por bueno que lo que era malo ayer hoy es la panacea. Y es que ya parece relegado al olvido que la actual grave crisis económica tienen su origen en la falta de liquidez del sistema financiero norteamericano, provocado por el enorme gasto en la guerra en Irak, la negligente gestión de bancos y aseguradoras, concediendo créditos a precios abusivos a quines sabían que no los podían pagar, pero que permitía presentar resultados que, aunque ficticios, servían para que los ejecutivos se llevarán a su bolsillo gratificaciones fabulosas, y por la acción de especuladores que, por ejemplo, lograron elevar el precio del petróleo por encima de los 130 dólares barril en pocos meses.
Todas estas medidas tenían, y ahí reside el segundo intento de engaño, su base ideológica en las teorías que hacían del mercado, y sólo de éste, el garante, regulador, motor y principio activo de la marcha del mundo. Todavía estoy, estamos, a la espera de que al menos uno de esos profetas del neoconservadurismo explique que ha fallado y por qué el menos Estado y mas mercado ha sido sustituido por el todo Estado, fuera mercado. Claro que si echamos un vistazo a sus cuentas corrientes el asunto está claro. Cuando los beneficios son muchos el Estado, en tanto que garante de una cierta redistribución solidaria de la riqueza, es un estorbo. Pero cuando llegan las vacas flacas que el Estado pague los platos rotos les parece de perlas.