La campaña tiene el título genérico de "Convivir sembrar paz" que implica una serie de acciones de comunicación y de participación social que se irán desarrollando en el transcursos de los siguientes meses.
Varias organizaciones arrancaron una cruzada nacional con el objetivo de promover una campaña que refuerce valores de rechazo a la violencia y de respeto de los derechos humanos en el país.
Esta actividad es una iniciativa conjunta del Defensor del Pueblo, la Fundación Unir, la Iglesia Católica, Fundación Jubileo, Cepad, la Fundación Avina, las Naciones Unidas en Bolivia, artistas, medios de comunicación y otras instituciones.
El acto estuvo matizado por el coro de de la Unidad Educativa Piloto Naciones Unidas que entonó las sagradas notas del Himno Nacional.
"Aspiramos a que la campaña se convierta en un esfuerzo colectivo de todos los ciudadanos y ciudadanas bolivianos", apuntó la coordinadora Residente del Sistema de las Naciones Unidas en Bolivia, Yoriko Yasukawa, en la inauguración de la cruzada.
Explicó que la idea de la campaña surgió a raíz de una gran preocupación por la polarización y la violencia que Bolivia ha vivido durante los últimos meses.
"Se inspira además de todas las iniciativas de diálogo político y social que se impulsan en el país", enfatizó.
"La campaña, busca promover la convivencia pacífica entre los bolivianos y bolivianas. Y como condición esencial para lograr esta meta, llama al rechazo a todo tipo de violencia como medio para resolver los conflictos", agregó.
Para la representante de las Naciones Unidas, la campaña pretende recordar a todos los bolivianos y bolivianas que son todos seres humanos que tienen el mismo derecho de ser escuchado y de participar en el proceso de construcción de su país.
Además les recordó que tienen el mismo derecho sin importar su origen étnico o cultura, el lugar donde vive, su opinión política, su clase social o nivel económico. "Todos son ciudadanos que comparten la misma patria", agregó.
RESPETAR LA VIDA
Por su parte, el secretario de la Conferencia Episcopal Boliviana, monseñor Jesús Juárez, exhortó a los bolivianos a respetar y defender la vida sin importar de quién se trate.
Asimismo buscar lo que une a los bolivianos y no lo que separa. Reflexionó a los ciudadanos escuchar a quien piensa diferente y con una total apertura.
De su lado, el Defensor del Pueblo, Waldo Albarracín, dijo que estamos en un momento de la historia en el que pese a la voluntad política de las partes, demostrada tanto en el diálogo de Cochabamba hace dos semanas como en el proceso que actualmente se desarrolla en el Congreso, todavía se siente un clima de incertidumbre en la sociedad.
Dijo que aún se posible percibir ciertos aprestos de violencia, por la susceptibilidad y temor en la población, producto de las jornadas violentas en regiones de la denominada "media luna"
"Si permitimos que únicamente los agentes políticos marquen la agenda del país, considerando que muchos de ellos creen que sólo existe el expediente del enfrentamiento, esa ciudadanía que es pasiva, que no está organizada, pero que es mayoría en el país, se queda sin voz", expresó.
Según el Defensor, el principal reclamo de la gente es paz social, convivencia pacífica, unidad nacional, respeto a los derechos humanos, y obviamente la búsqueda de consensos, de soluciones concertadas
Acotó que la tarea es ganar el discurso como país, para que las partes en conflicto, sobre todo las personas, las instituciones se sumen a esta movilización por la paz y no sea al revés.
"Esa es la aspiración legítima que tenemos, y si los medios de comunicación, las instituciones, las personas, se suman y son protagonistas ya podemos ir logrando ese gran consenso que deseamos", indicó Albarracín.
PUEBLO PACÍFICO
A su vez, la directora de la Fundación Unir y ex Defensora del Pueblo, Ana María Romero de Campero, señaló que el país fue tradicionalmente un pueblo pacífico.
Pero -dijo- no se puede negar que en los últimos años, pese a estar en democracia, algunos sectores radicales optaron por resolver los conflictos por la violencia.
"Los palos, los chicotes o las balas quieren reemplazar a la palabra, ese maravilloso don que nos permite comunicar nuestro pensamiento y sentirnos parte de una misma humanidad", puntualizó Romero.
Demandó a admitir que últimamente cuesta escuchar al otro, al que piensa distinto, al que reclama sus derechos o al que ha nacido en otra región. "Por eso es tan importante recapacitar y decir basta! así no podemos seguir", agregó.
Dea/Rq ABI
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