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Alias Lola

Alias Lola

viernes 16 de febrero de 2007, 18:01h
Actualizado: 19 de septiembre de 2007, 11:55h
Si han pensado en una delincuente al leer el título, han hecho lo normal. Sin embargo, se han equivocado. Lola es el alias de una señora muy simpática que hace mucho tiempo, cuando vivía Franco y se acababan los setenta, pasó año y medio en la antigua cárcel de Ventas. La señora en cuestión, Lola Canales, fue acusada de terribles cosas y le aplicaron un Consejo de Guerra. Como a Tejero. Ahí es nada. Y eso que ella lo único que había hecho era pertenecer al sindicato de estudiantes.
Ayer presentó su libro rodeada de sus amigos, Luis Eduardo Aute, Imanol Arias y su mujer, Pastora Vega que leyó unos párrafos del libro, «Alias Lola» editado por Temas de Hoy. La verdad es que fue muy emocionante, tanto que Lola tuvo que parar en dos ocasiones de hablar porque se emocionaba al recordar su paso por esa terrible experiencia.

    Pero para que no se me pongan ustedes tristes les contaré lo que vi por allí, que para eso me colé, para cotillear.  Pastora Vega, estoy segura, ha hecho aquelarres con el diablo, sino no se explica que pueda seguir estando así de guapa, así de joven y así de bien. Por favor, Pastora te doy el suelo de un año entero si me das el secreto. Ahora que, si lee esto y me dice que bebe mucho agua y duerme ocho horas la mando a ese mismo sitio dónde están ustedes pensando porque yo bebo mucho agua y duermo muchas horas y, de momento lo único que he conseguido es tener más ojeras y pasarme toda la mañana en el baño. Así que suelta por esa boquita, por tu madre, cómo lo haces para estar así. Bueno y el marido, Imanol Arias, otro tanto. Pero, por favor, ¡cómo está de bueno!. Es que hasta me gusta con el bigote de los Alcántara, aunque mejor está sin el, claro. Las hay con suerte, ejemplo Pastora, está ella bien y su marido igual. Siempre lo digo, qué mal repartido está el mundo.

    Luis Eduardo Aute está como siempre, más arrugas, pero igual. Hizo gala de su bien ganada fama para ser poeta y provocó una lágrima más en su amiga Lola.

    También estaba por allí Massiel. Por cierto sigue igual de altiva y mandona que siempre. Hay cosas que no cambian. Me extrañó que sólo se tomara una copita y se marchara tan prontito, aunque luego entendí por qué. Tenía Hormigas Blancas y, claro, no era plan llegar en malas condiciones. 

    En primera fila, dos reales presencias: Su Alteza Real la princesa María Teresa de Borbón y Parma, la princesa roja. Como Franco los mandó al exilio y se fueron al París de la Francia y ahora ella tiene un acento dulce típico de la francesa más chic. La buena mujer, inquieta donde las haya, pasa de los setenta creo, está estudiando árabe. Esta gente que sigue estudiando siempre me ha provocado una mezcla de envidia y admiración. Se sentó al lado Pilar González de Gregorio, Duquesa de Fernandina y Grande de España. Ésta es hija de Luisa Isabel Álvarez de Toledo y Maura, duquesa de Medina-Sidonia, la duquesa roja, descendiente de Guzmán el Bueno que vive en Sanlúcar de Barrameda cuidando de su impresionante archivo. Tiene sólo tres grandezas menos que la Duquesa de Alba pero no es favorita del Tomate.  Menuda es si le van los alcahoferos a preguntarle algo.

    En el cóctel posterior, bueno cóctel lo que se dice cóctel no era porque sólo sirvieron champán, vi a Moncho Alpuente que hablada con Amalia Sánchez Sampedro.

    Por supuesto, como siempre les recomiendo que compren y lean el libro. Recuerden «Alias Lola», historia de las últimas presas políticas de la cárcel de Ventas
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