Garza dijo en un comunicado que ha estado en contacto con el jefe del equipo del Comité Nacional de Seguridad en el Transporte de EE.UU. (NTSB, por su sigla en inglés), quien parte mañana de regreso a su país.
"Me confirmó que, a la fecha, nada en la grabadora de datos de vuelo, la grabadora de voz de la cabina o cualquier otra evidencia recuperada en la escena del trágico accidente indica que haya sido causado por sabotaje o actividad criminal", afirmó Garza.
Explicó que la fase preliminar de la investigación ha concluido, pero el NTSB seguirá asistiendo a las autoridades mexicanas en el examen de la evidencia y la realización de simulaciones para tratar de entender mejor lo que sucedió.
Aseguró que los expertos estadounidenses "tuvieron acceso completo al sitio desde la mañana siguiente al accidente y trabajaron hombro con hombro con sus contrapartes mexicanos para efectuar una investigación profesional y a fondo".
Las autoridades mexicanas han señalado que las primeras pesquisas sobre el siniestro apuntan a que se trató de un accidente, pero esperan que las investigaciones concluyan dentro de once meses.