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El transporte público del diputado

El transporte público del diputado

Hay frases que merecen tortas. O mejor dicho, hay políticos que, por decir determinadas cosas, deberían ser inhabilitados de por vida. El otro día Jordi Miralles, diputado de Iniciativa per Catalunya-Els Verds y secretario tercero de la mesa del Parlamento Catalán, al ser preguntado por el gasto excesivo en su lujoso coche oficial, dijo lo siguiente:"¿mi medio de transporte? Primero era el tren, aunque después, a partir de estar en la mesa (Del Parlamento) también utilizo el servicio público, pero es un coche oficial". ¡Toma ya¡¿y ese señor a quien no conozco - ni falta que me hace- se tiene por comunista y abandera la causa verde?. Supongo que o nos toma por imbéciles o es un cínico de tomo y lomo que pretende hacernos creer ahora que su lujosísimo Audi oficial, con chófer incluido que le recoge en la puerta de su casa y le lleva donde le place, es un transporte público, igual que lo es el metro o autobús... ¡ Por favor!.

Hay algunos que a la hora de justificar, como sea, el despilfarro que se está produciendo en todos las administraciones y muy especialmente en las autonómicas son capaces de quedar como auténticos fantoches y olvidarse por completo del servicio público que están prestando o al menos deberían prestar. Siempre he sostenido que la acción de los políticos -a quienes nosotros ponemos o quitamos de sus cargos gracias a nuestros votos- no solo tiene que ser ejemplar sino ejemplarizante.

Y si no lo es se les debe pedir, por lo menos, que no hagan el ridículo y provoquen como ha hecho el diputado catalán sonrojo y vergüenza ajena. Me imagino que si pudieran ser preguntados los 1.680 trabajadores de Nissan que se van a quedar en  el paro la opinión que les merece el concepto de transporte publico de este señor le pedirían que dedicara mas tiempo, recursos y trabajo a que el gobierno tripartito fomentara el empleo en Cataluña y a intentar evitar que la multinacional reduzca tan drásticamente su plantilla.

Pero este caso es solo uno más. Da la sensación de que para nuestros políticos la austeridad es solo cosa de los ciudadanos de a pie y mientras a nosotros nos pide todo tipo de esfuerzos para afrontar la crisis, ellos aumentan sin rubor sus asignaciones. Si de muestra vale un botón la partida aprobada en los presupuestos generales para los gastos corrientes de las formaciones políticas,  lejos de recortarse como se ha hecho con Sanidad o Defensa, se ha aumentado nada menos que un 4,2 por ciento. Ni una sola de las 3.600 enmiendas que se han presentado por los distintos partidos  cuestionaba esta generosidad con la que sus señorías se premian a sí mismos. Lo dicho, la paja en el ojo ajeno sí , pero la viga en el propio nunca. Que la pela es la pela es en lo único que se ponen de acuerdo todos los partidos del arco parlamentario. En eso sí hay consenso ¡que vergüenza!
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