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OPINION/Víctor Gijón

Filibusterismo político

Filibusterismo político

viernes 21 de noviembre de 2008, 11:59h
Actualizado: 23 de noviembre de 2008, 22:33h
En política no vale todo, aunque haya políticos que se empeñan, un día si y otro también, en enmendar la plana a la lógica y a la decencia. El presidente del PP, Ignacio Diego, hizo este jueves un doble ejercicio de filibusterismo político.
 Faltó a la verdad, desdiciéndose de sus propios compromisos en la moción de censura de Villaescusa, y dejó claro que sus reiterados golpes de pecho sobre lo mucho que le preocupa la salud económica de Cantabria y sus peticiones de diálogo sobre los presupuestos eran mero fuego de artificio para ocultar sus ladinas intenciones.

Diego, que 24 horas antes afirmó con rotundidad que la censura al alcalde socialista de Villaescusa se presentaba porque los concejales regionalistas del municipio tenían el visto bueno de la dirección de su partido, cambió ayer el discurso para no tener que retirar la moción.

 Dice Diego que no cree ni a la dirección del PRC ni a los concejales regionalistas en el municipio cuando desmienten sus palabras. No dice, que sería lógico, que no está de acuerdo, sino que se convierte en juez y parte y decide no creerse los comunicados del partido de Revilla. Es una aportación más a la política basura del inefable Diego, probablemente el dirigente del PP más incompetente e indocto que ha tenido la derecha cántabra.

A partir de ahora los comunicados de los partido rivales del PP deberán venir acompañado de acta notarial, y no creo que ni aún así Diego los admita si desenmascaran sus mentiras. Diego anunciaba este jueves que al final también presentarán este año, y van cinco, todos los que el PP lleva fuera del Gobierno, la enmienda a la totalidad de los Presupuestos Generales de Cantabria para 2009.

Dice que lo hace porque son malos, no sirven para atajar la crisis y porque el Gobierno no ha querido dialogar. ¿Dialogar sobre qué? ¿Ha presentado acaso el PP alguna propuesta, más allá de ese decálogo lleno tópicos y contradicciones, para que el Gobierno pudiera tomar en serio la oferta? Ni lo ha hecho en los medios de comunicación, ni en el Parlamento durante las comparecencias en Comisión de los consejeros, ni por carta oficial.

Parece claro que no era casual la negativa a oficializar la propuesta de diálogo ni el momento elegido para hacerla, fuera claramente de plazo. Y es que parece claro que lo que se buscaba no era el diálogo sino crear una falsa impresión de un Gobierno cerrado e inmóvil, al que poder de no ser sensible a los efectos de la crisis. La propuesta buscaba retrasar la aprobación de los presupuestos para poder seguir acusando al Gobierno de incapaz.

 Operación claramente paertidista que demuestra lo que le importan al PP los problemas de Cantabria, que no sean los electorales de una organización y un líder, Diego, que están en caída libre.
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