La negociación del convenio colectivo de la EMT provocó más de dos meses de movilizaciones y varios días de paros parciales y totales de los trabajadores en el servicio de autobuses de Madrid.

Desde el principio, la negociación estaba abocada al enfrentamiento. Los representantes de los trabajadores pidieron en un primer momento subidas salariales de más del 50 por ciento que finalmente se fijaron en un 28,58 por ciento. También pedían 19 días más de vacaciones. Por su parte la empresa proponía un incremento del 7,36 por ciento del sueldo y rechazaba el aumento de jornadas de descanso porla alta tasa de absentismo laboral. Las críticas por ambas partes comenzaron poco a poco y la situación se fue crispando.
Los sindicatos aseguraron que pedían lo "lógico" dentro de las condiciones laborales de los conductores y que la empresa se basaba en criterios "inmovilistas" para no actualizar los salarios. La patronal, por su parte, aseguraba que la subida era "razonable" y que iba a suponer 66 millones de euros más de gastos para las arcas de la EMT y, por ende, para los madrileños. Además, aseguraban que los trabajadores contaban con privilegios que no tenían otros trabajadores, públicos o privados. De hecho, llegaron a argumentar que los sindicatos exigían mejoras en sus cestas de navidad.
Conflicto crónico
Tras varias reuniones, la solución del conflicto se anquilosó. Hubo un preacuerdo que los trabajadores rechazaron en asamblea y comenzaron los días de paros parciales y totales. El Consorcio Regional de Transportes fijó servicios mínimos altos que provocaron piquetes y muchos retrasos en las más de quince jornadas de huelga que se produjeron. Millones de viajeros resultaron afectados. La imagen de la empresa y la confianza de los madrileños, según estudios posteriores, cayeron en picado. Numerosas asociaciones de consumidores solicitaron que el dinero perdido por los viajeros y los madrileños se recuperase de alguna forma.
La situación se politizó. Unos 300 trabajadores se manifestaron frente a la sede del PP en la calle Génova. El delegado de Movilidad, Pedro Calvo, abogaba por no convertir la situación en una 'bermejada' como la de la huelga de Justicia. Por ello, se intensificaron las negociaciones a varias reuniones semanales. La huelga terminó a finales de abril y los flecos del acuerdo quedaron para las semanas siguientes.
Convenio
Finalmente, se firmó un convenio de cuatro años entre el 1 de enero de 2008 y el 31 de dciembre de 2011. Se aprobaron revisiones salariales del IPC más el 0,8 por ciento en 2008, más 0,9 por ciento en 2009, más el uno por ciento en 2010, y más el 1,1 por ciento en 2011. Se fijó una cláusula de garantía salarial si el IPC superaba el tres por ciento, un plus de asistencia de once mensualidades vinculado al cumplimiento de libranzas.
También, una prima en las pagas extra y un complemento para mejorar el absentismo que se basaba en un importe fijo relacionado con la actitud de cada trabajador en este sentido (hasta 595 euros en total de los cuatro años) y otro condicionado a que el personal rebajase su cuota de absentismo a menos del seis por ciento (hasta 660 euros). Se aumentaron las primas porcentuales por sábados, domingos, turnos partidos, turnos mixtos y nocturnidad. Se fijó un complemento por uniformidad de 970 euros en tres años y una prima mensual de actividad de entre 85 y 125 euros en once mensualidades vinculado a reducir las ausencias injustificadas.