El gobernador de Río Grande do Sul, Luis Enrique da Silveira, dijo, según la agencia argentina Télam, que “el suministro de gas natural fue interrumpido para toda la región meridional de Santa Catarina y para el estado de Río Grande do Sul. Eso revela la extensión de esa tragedia climática, que es la peor de todos los tiempos”.
El gasoducto al Brasil es administrado en territorio de Bolivia por Gas Trans Boliviano (GTB) y en el país vecino por Transporte Brasileño de Gas (TBG), empresa que se encargará de la refacción del ducto.
Desde los campos nacionales se bombean 26 millones de metros cúbicos día (MMCD) de gas natural por un tubo de 32 pulgadas de diámetro que se reduce a 20 pulgadas en el estado de Santa Catarina, uno de los últimos en recibir el carburante boliviano.
El gerente de Seguridad y Medio Ambiente de GTB, William Montero, explicó a La Prensa que los estados de San Pablo, Porto Alegre y Paraná no fueron afectados por el daño de la tubería de gas, pues están antes que Santa Catarina.
Hubo una explosión del energético atrapado en el ducto, pero que no causó víctimas. Por la magnitud del daño en el ducto, calculado en varios metros, la brasileña TBG demorará por lo menos 21 días en repararlo, porque deberá transportar los tubos de repuesto en helicópteros debido a que los caminos y el terreno quedaron inaccesibles por tierra.
Las autoridades brasileñas temen que en los siguientes días haya escasez de gas natural en Santa Catarina y Río Grande do Sul, estado donde ese carburante es utilizado por la industria y al parque automotor.
Las víctimas
El recuento de las víctimas fatales en Santa Catarina y Río Grande do Sul ya sobrepasó las 84 personas, mientras que unos 54.000 pobladores fueron evacuados a causa de las tormentas y otros 14.584 se quedaron sin viviendas.
El presidente Luiz Inácio Lula da Silva sobrevoló ayer las
áreas damnificadas junto al secretario nacional de Defensa Civil, Roberto Guimaraes.
Sólo en Río Grande do Sul la lluvia interrumpió el suministro de energía eléctrica a 160.000 de los 2,2 millones de viviendas de ese estado brasileño.
La prensa brasileña puntualizó ayer que las tormentas y riadas de los días anteriores fueron los más intensos en cinco años.