La zona sureste de Madrid, y en concreto Coslada, sufrieron en poco más de un mes varias tormentas fuertes que causaron importantes destrozos, inundaciones y se cobraron la vida de una mujer de 55 años.
La primera de las tormentas tuvo lugar la madrugada del 22 de septiembre. Una mujer de 55 años del barrio de Santiago-Vicálvaro de Coslada, Paqui Zamora, murió tras ser arrastrada unos 500 metros hasta los bajos de un coche cuando ella y su familia decidieron abrir la puerta de entrada de su casa, en donde el agua superaba el metro y medio y se vio superada por la fuerza de la riada.

Pero no fue la única tromba de agua que padeció la zona este otoño. A ese día le siguieron más lluvias e inundaciones en otras tres ocasiones: el 12, el 22 y el 28 de octubre. Las intensas tormentas dejaron grandes destrozos en Coslada, en San Fernando de Henares y Rivas, que solicitaron ser declaradas zonas catastróficas, y también en la Cañada Real, en el Gallinero.
Las lluvias dejaron casas bajas, garajes, locales comerciales y equipamientos públicos anegados, calles completamente embarradas y coches destrozados. Familias de Coslada, Rivas y del Gallinero, tuvieron que ser desalojadas de manera temporal de sus viviendas.
Cruce de acusaciones
Con las tormentas, las diferentes instituciones afectadas (ayuntamientos y Comunidad de Madrid) se culparon mutuamente de las inundaciones. El Ayuntamiento de Coslada y el PSM achacaron las riadas a un colector de la M-45, así como a las obras de urbanización de los nuevos desarrollos de la capital en El Cañaveral y Los Ahijones que cegaron los colectores de la M-45 a su paso por la zona.
Por su parte, la Comunidad de Madrid negó que la M-45 fuera la responsable de las riadas y apuntó a que las inundaciones fueron consecuencia de las modificaciones orográficas que habían tenido lugar en el último año en la zona y que fueron las que determinaron que las aguas cambiaran su cauce, algo de lo que culpó al Ayuntamiento de Madrid.

Sin embargo, el Ayuntamiento de Madrid negó que los nuevos desarrollos fueran los culpables e indicaron que la ocupación ilegal de la Cañada Real Galiana que había pavimentado la zona había provocado que las aguas de la lluvia discurrieran hacia Coslada. Asimismo, recomendó al Consistorio de Coslada que instalase bombas móviles, limpiara su red de saneamiento y solicitara un nuevo colector para la M-45 a la Comunidad de Madrid.
Después de que ni los ayuntamientos afectados ni el Ejecutivo regional se pusieran de acuerdo sobre la responsabilidad de los daños ocurridos y sus posibles soluciones, la Consejería de Presidencia encargó un informe independiente.
Soluciones
Para el Ayuntamiento de Coslada, la solución pasaba por la instalación de un colector de aguas pluviales en la margen de la M-45 que desembocase en el río Jarama.

En este sentido, el Gobierno regional instaló bombas de achique en la zona y decidió crear también una gran balsa en la cabecera anterior a la avenida de Vicálvaro de Coslada que recogiera el agua, para posteriormente bombearla a una zona segura y evitar así nuevas inundaciones y que estaría ubicada en una zona no urbana en la salida del pasatubos de la M-45, la carretera que conecta Madrid y Coslada.
Pero la balsa trajo nuevos encontronazos entre las instituciones. Según el alcalde de Coslada, Ángel Viveros, ni la balsa para recoger agua, que pretendía construir la Comunidad de Madrid, ni las bombas de achique eran medidas "suficientes" para evitar las inundaciones del barrio Santiago-Vicálvaro.
El informe
Según el informe preliminar que la empresa Euroestudios realizó para la Comunidad de Madrid, los colectores de la M-45 no fueron, en principio, los causantes de las inundaciones.
Esta empresa señaló como causas de las inundaciones, en primer lugar, que en septiembre y octubre se produjeron en el Corredor del Henares lluvias "excepcionales" que no se daban "desde hace más de 30 años. Además, constató que en la parte alta del barrio de Santiago de Coslada, el más afectado, no había rejillas de desagüe en superficie, lo que provocó que el agua se estancase o fluyese hacia abajo según el cauce natural anegando los puntos más bajos.
Según el Ejecutivo regional, estas conclusiones preliminares daban así la razón al planteamiento de la Comunidad, que negó, en contra de lo denunciado por los consistorios de Coslada y San Fernando, que la falta de capacidad o ausencia de los colectores de la carretera M-45 fueran los responsables de las inundaciones.
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Sin embargo, para los alcaldes y los grupos de PSOE e IU el informe suponía justo lo contrario, ya que el texto recomendaba construir una balsa en la zona norte de la M-45 como solución provisional y crear después una red de colectores hasta el río Jarama que recogerían las aguas de las cuencas que llegan a la avenida de Vicálvaro y Santiago de Coslada, hasta la entrada de San Fernando de Henares y desde ahí hasta el río.
Coslada y San Fernando recordaron que el actual colector de la M-45 desembocaba en la zona de Santiago y que, además, las obras del Ayuntamiento de Madrid en el PAU de El Cañaveral incrementaban el agua que les llegaba. Así, negaron rotundamente que fueran ellos quienes tuvieran que pagar la balsa o los nuevos colectores.