El coronel Hugo Chávez ha pedido a sus partidarios impulsar una enmienda constitucional para abrir la puerta en Venezuela a la reelección indefinida, que había planteado ya en el paquete de reformas constitucionales que sujetó a referendo el 2 de diciembre del año pasado, en el cual fue derrotado.
A pesar de que se cuestiona la legalidad de la propuesta de reforma en el mismo período constitucional, Chávez ha urgido sacar la enmienda hasta el próximo febrero.
El presidente concluye su segundo mandato en 2012; según la Constitución vigente, debería dejar la Presidencia; con la enmienda propuesta, intenta otra vez prolongarse de forma indefinida en el poder.
La reelección indefinida choca contra un principio básico de la democracia: la alternabilidad. La vigencia de esta reviste tanto más importancia cuanto más perduran las raíces caudillistas decimonónicas en los liderazgos populistas de diversos signos en la experiencia política de los países latinoamericanos.
Más aún, para democracias con débiles instituciones democráticas, incluso una sola reelección inmediata da lugar a los abusos de quien se halla en el poder pues se aprovecha de la maquinaria gubernamental para una permanente campaña electoral. Aunque Chávez mantiene su popularidad y en las recientes elecciones regionales ganó 17 de las 22 gobernaciones, la oposición en Venezuela ganó terreno, al anotarse sendas victorias en los estados más populosos y la Alcaldía de Caracas.